La cebada pierde área y queda obligada a rendir: El especialista Mario Cattaneo advierte que hacen falta hasta 5.000 kilos por hectárea para cubrir los costos

La campaña de cebada tendrá una menor superficie sembrada que la del año pasado, principalmente por las dificultades climáticas que atravesó el sudeste bonaerense. Sin embargo, las perspectivas productivas siguen siendo importantes y el mercado ofrece valores que, aunque mejoraron, todavía dejan una cuenta muy ajustada para el productor.
Mario Cattaneo, especialista en el cultivo y responsable, junto a Fidel Cortés, del sitio Cebada Cervecera, estimó que se implantaron alrededor de 1,1 millón de hectáreas, aunque aclaró que otras mediciones ubican el área algo por encima.

“Ha sido un año complicado para la siembra. Lo que sí todos coincidimos es que hay una disminución del área respecto al año 2025”, explicó.
El principal motivo fue el exceso de humedad en el sudeste de Buenos Aires, una región clave para la cebada. Los problemas no solo afectaron a los lotes, sino también a los caminos rurales, dificultando la implantación de los cultivos de invierno.
“Nosotros creemos que en esta zona por lo menos se sembraron 40.000 a 50.000 hectáreas menos de cebada producto de esas condiciones climáticas”, señaló Cattaneo.
A ese factor se sumó una campaña 2025/26 que no cumplió con las expectativas, lo que también pudo influir en las decisiones de siembra. Parte del área que perdió la cebada habría sido captada por el trigo.
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Con la superficie actual, Cattaneo proyecta una cosecha de entre 4,5 y 5 millones de toneladas. Ese volumen permitiría mantener un importante saldo exportable, de alrededor de 3 millones de toneladas.
En el mercado, en tanto, el panorama es más alentador. La cebada forrajera está acompañando la firmeza del trigo y, especialmente, del maíz. “No es solamente consecuencia de la cebada, sino que el trigo y el maíz traccionan”, explicó.
Para la cosecha, los valores rondan los 210/220 dólares por tonelada para la cebada forrajera, mientras que la cervecera se ubica cerca de los 240 dólares. En algunos mercados vinculados al Up River existen contratos que toman como referencia al trigo y pagan un adicional de entre 15 y 20 dólares.

En el caso de las malterías, los contratos contemplan un plus sobre la cebada forrajera, que varía según el puerto de entrega.
El contexto internacional también contribuye a sostener los precios. Las dificultades productivas en Europa y los problemas logísticos derivados de la situación geopolítica en el mar Negro y Medio Oriente impactan sobre el comercio de granos y los fletes.
La cebada cervecera, sin embargo, tiene un límite adicional: el consumo mundial de cerveza continúa retrocediendo. Cattaneo explicó que no se trata de un fenómeno exclusivamente argentino, sino de un cambio de hábitos que alcanza también a Europa y Estados Unidos.
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“El consumo de alcohol en general disminuyó. Eso pasa con la cerveza, pasa con el vino y con las bebidas espirituosas”, afirmó. Como contrapartida, la cerveza sin alcohol viene ganando terreno: en 2025 su consumo mundial habría crecido cerca de 10%.
Así, el desafío para el productor argentino no pasa solamente por conseguir un buen precio. Los costos también condicionan fuertemente el resultado. Si bien los fertilizantes nitrogenados bajaron y se acercaron a valores históricos, el combustible, los insumos y, sobre todo, los alquileres mantienen elevada la exigencia productiva.
“Tenemos que estar hablando de 4.500, 5.000 kilos por hectárea para estar en un punto de equilibrio”, indicó.
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En campo propio, el rinde de indiferencia puede ubicarse cerca de los 4.000 kilos. Pero en campos arrendados, que representan una parte importante de la producción, la exigencia trepa hasta alrededor de 5.000 kilos.
“Los márgenes realmente son muy ajustados”, concluyó Cattaneo. Por eso, pese a los precios que ofrece hoy el mercado, el resultado de la campaña dependerá, en buena medida, de que el clima permita alcanzar rindes capaces de absorber una estructura de costos elevada.

Fuente: Bichos de Campo