Fernando Ferrara, el DT campeón con las Leonas: “Para mí este Mundial era ganar o nada, y para muchas de las chicas también”

Fernando Ferrara está en modo zen, después de haber conseguido el título de campeón del mundo con las Leonas, el último sábado en Países Bajos. El cargo de DT de esta icónica selección se transformó en volcánico e intolerante, debido a la gloria acumulada desde principios de siglo y la demanda de más éxitos: prácticamente no se puede fallar. Y hoy Ferrara, este exdelantero que participó en tres Juegos Olímpicos, formado en el club Ciudad de Buenos Aires y que dirigió un largo tiempo en el hockey de Italia, asegura haber encontrado paz interior: cumplió con el objetivo y ya se proyecta a Los Angeles 2028 en busca del esquivo oro. Por lo pronto, ingresó en ese sitial de los elegidos a nivel conducción, junto con Sergio Vigil y Carlos Retegui, los otros entrenadores argentinos campeones, en Perth 2002 y Rosario 2010 respectivamente. “La llegada al aeropuerto este último lunes fue espectacular, por la gente y por la familia que me recibió, todo muy emocionante. Me siento muy feliz; la verdad es que es un logro muy importante”, comenta a LA NACION este entrenador de 58 que pudo haber sido arquero de Argentinos Juniors, y que tiene como modelos de conducción en el fútbol a Pep Guardiola y Marcelo Gallardo. -Ni bien llegaste a Ezeiza, en tus primeras respuestas a la prensa, dijiste: “El amateurismo le ganó al profesionalismo”. Quizás merece que la expliques un poco más.-Sí, bueno, porque sabemos que en nuestro país el hockey es amateur al igual que los clubes. Todo es sobre la base de esfuerzos de familias para que sus hijos puedan jugar al hockey, padres que se ponen en las capitanías para ayudar a armar el quincho del club y demás. Así llegan las jugadoras al seleccionado y después competís contra equipos que son profesionales, porque las chicas que están en los clubes de Europa cobran dinero por jugar y acá, en Argentina, no. Pero por más que nuestras jugadoras sean amateurs, eso no significa que sea lo mejor. -Igual, en el día a día de Las Leonas, al igual que Los Leones, se manejan de una manera muy profesional ya desde hace muchos años.-Sí, por supuesto, porque tenemos el apoyo de la Secretaría de Deportes, del Enard, de la Confederación Argentina de Hockey y de sus sponsors. Estamos agradecidos por eso, pero cuanto más apoyo haya para el deporte argentino, con tanto talento y esfuerzo de todos los atletas, será mucho mejor. -En este contexto, siempre se habla de las diferencias que tenemos respecto de otras potencias de hockey como Países Bajos, Alemania, Bélgica, Australia. ¿Qué tan lejos estamos aún hoy a nivel infraestructura?-Y... estamos lejos. Todavía tenemos jugadoras que juegan en canchas de arena, que hace poquito terminaron de jugar en canchas de césped y después vienen a Buenos Aires, a los clubes, a competir en canchas de sintético. Y lo mismo con las infraestructuras de gimnasios y demás instalaciones; vas a Estados Unidos o a Europa y comprobás que estamos atrasados en ese sentido. -¿Entonces también se puede hablar de “milagro argentino” en el hockey, como sucede en otros deportes?-Sí, por supuesto. Los argentinos estamos acostumbrados a arreglarnos con lo que tenemos y el apoyo está hasta donde se puede. Los jugadores entienden eso, pero después está el amor por el deporte, la pasión y el talento argentino que sale de adentro frente a las dificultades. Así que eso creo que es el punto más importante. Estamos agradecidos con lo que tenemos, pero nunca alcanza por la exigencia del deporte en sí. Si vos querés pelear por los primeros puestos y competir contra esas potencias, necesitás estar a la altura en todo sentido.-¿Cuál es tu estilo de conducción y la relación que establecés con las jugadoras?-El vínculo está basado en la confianza con las jugadoras, en el trabajo en equipo y en un respeto mutuo. Es acompañar a las chicas en las necesidades que tengan, obviamente hablar con ellas, sostener un trabajo en equipo con el cuerpo técnico y a partir de ahí generar unión y familia.-¿Cómo se atravesaron los momentos de crisis rumbo al Mundial? Hubo dos goleadas que sufrieron ante Países Bajos, un 7-1 y un 4-0. -Esos partidos fueron en instancias de Pro League, que se toman más como entrenamientos que como competencias importantes como Juegos Panamericanos, Olímpicos o Mundiales. Son encuentros que forman parte del proceso de ver jugadoras y probar otras cosas. En ese momento, el seleccionado junior femenino estaba jugando su Mundial y tampoco estábamos con el mejor equipo que podíamos tener. Pero había que tener conciencia acerca de dónde estábamos parados y de las cosas que teníamos que mejorar. De a dónde apuntar para corregir el camino. Y así fue, para llegar después a este resultado en el Mundial, jugando un partido tan competitivo ante Países Bajos en la final. Desde el cuerpo técnico sentimos que las chicas confían al ciento por ciento en nosotros.-Al igual que a Vigil y Retegui, los otros dos técnicos campeones mundiales, te ha tocado dejar afuera a jugadoras históricas. ¿Cómo se maneja la situación cuando la Leona en cuestión se niega a irse y además apunta públicamente contra vos y se queja de la situación en sí?-Sí, les pasó a todos los técnicos y pasa continuamente cuando se hacen los recambios. Es una parte que obviamente duele al momento de dar la lista. Es muy difícil, pero a la vez es estar convencido de las decisiones que uno toma, de lo que uno cree que es mejor para el equipo... y después es seguir adelante con la idea.-Y aguantarse algún “palo” que la jugadora hace públicamente.-Yo lo comparo con las críticas que en su momento tuvieron Messi como jugador y Scaloni como DT. ¿Cómo no van a estar esas críticas? Pueden existir, pero lo importante es estar seguro del camino que uno elige y seguir firme con las convicciones para llevar adelante el proyecto.-Cómo se maneja este grupo campeón del mundo de Leonas, también en función de las diferencias de edades, desde una Zoe Díaz de 20 años hasta una Vicky Sauze de 35?-Es dándoles protagonismo y confianza a las grandes en el rol de liderazgo que tienen, pero también hay muchas de las chiquitas que ya son líderes, porque Sofía Cairó, Juana Castellaro, Zoe Díaz, además de ser buenas jugadoras, también son líderes. Es hacerles entender a las más grandes que es necesario que las chiquitas estén sueltas y que éstas, al mismo tiempo, sientan el respaldo de las más experimentadas. Decirles a las más jóvenes que están en una situación privilegiada, recordándoles que escuchen a las más grandes. Entonces ahí es donde se genera esa zona de “flow”, donde el equipo fluye porque las grandes están comprometidas y las chicas, involucradas.-Dame un ejemplo de liderazgo de las más jovencitas.-Juanita Castellaro juega de líbero y sí o sí tiene que comunicar y dar indicaciones. Dentro de la cancha no hay jerarquías, ése es un mensaje que yo siempre bajo. Si le tiene que decir a Granatto que se vaya un metro para la izquierda o un metro para la derecha, Majo tiene que ejecutar en ese momento lo que dice Juana. Y si está bien o está mal esa indicación, lo vemos después. Pero dentro de la cancha, la comunicación es uno de los factores más importantes, donde no hay edades ni jerarquías: hay roles. -¿Y fuera de la cancha?-A todas les damos espacio para hablar después de los partidos o tras algún entrenamiento o momentos importantes del proceso. A veces hablan las capitanas, en otras, todas, y en ciertos casos nosotros elegimos quién habla para fomentar ese liderazgo. En algún momento queremos que tal jugadora hable más, que no tenga miedo de hablar, que exponga lo que se necesita en el equipo. Entonces ahí nosotros, estratégicamente, hacemos este tipo de intervenciones para generar liderazgo. -A Países Bajos se lo veía invencible desde hace años en el hockey femenino, pero... ¿cómo se rompió esa barrera? ¿Cómo pensaste esa final y desde hace cuánto la planeaste? -Bueno, después de París 2024 tuvimos unos partidos de la Pro league contra Países Bajos en los que ganamos 3 a 2 y otro lo perdimos 3 a 2, en Santiago del Estero, y habíamos hecho un partido amistoso en el Cenard a puertas cerradas contra ellas en el que habíamos empatado 2 a 2, con diez debutantes y chicas que venían del Sub 21. Desde estos dos últimos años empezamos a construir esta victoria en la final. En el medio sucedió también aquella derrota por 4 a 0 y aquel encuentro suspendido por lluvia y demás. Pero siempre creímos que podíamos lograrlo. Trabajamos mucho para poder hacerlo cambiando los modos de entrenamiento. En el último mes y medio entrenamos prácticamente todo el tiempo con el sub 21 de varones de Argentina y con el Sub 19 de Buenos Aires masculino. Jamás se había hecho durante tanto tiempo y en detalle.-¿Eran solo partidos con los chicos?-No, también entrenamos shoot-outs, córners defensivos y ofensivos. Y eso nos ayudó: teníamos que estimular a las chicas y llevarlas a otro nivel. Esas prácticas nos dieron esa convicción de que sí se podía y que nos llevó a obtener este resultado final.-¿Y tácticamente también era cuestión de cambiar ante Países Bajos?-Sí, también cambió la táctica. El tema consistía en ya no plantear un partido de espera, sino un encuentro para agredir sin dejar de jugar con pelota. Entonces era sacarles la bocha a ellas, hacerlas sentir incómodas y meterles una presión muy alta, todo el tiempo y en toda la cancha, pero con mucha intensidad. Esa intensidad y la convicción venía de aquellos entrenamientos, además de la defensa del córner y los cortos a favor que practicamos, que sabíamos que iban a ser determinantes. Quisimos dar un paso más respecto de la final del Mundial 2022 y de la semis de París 2024 contra Países Bajos, porque en ambos partidos la actitud había sido más de espera, más cautelosa. Es cierto que ellas figuraban en el N° 1 del ranking y nosotros en el N°2, pero el escalón que nos separaba era alto y entonces teníamos que hacer más, más y más para poder igualarlas. Lo conseguimos y se demostró en esta final.-¿Cómo viviste ese partido decisivo? Llegaro

Fuente: La Nación Deportes