Maroon 5 volvió a la Argentina y convirtió el Movistar Arena en una fiesta de hits

A las 21 de este jueves 3 de septiembre, las luces del Movistar Arena se apagaron y Maroon 5 no necesitó demasiado tiempo para demostrar por qué había vuelto a agotar un estadio en Buenos Aires. Después de cuatro años de espera, Adam Levine y el resto de la banda salieron a escena y pusieron en marcha un show que durante una hora y cuarenta minutos prácticamente no tuvo respiro.El comienzo fue a pura energía. “Harder to Breathe” abrió el recorrido y “Lucky Strike” terminó de encender al público: en el campo aparecieron los primeros saltos y desde las plateas llegaron aplausos que acompañaron el ritmo de la canción.🛐🛐 pic.twitter.com/aY2hog4o1P— DF Entertainment (@dfallaccess) September 4, 2026Pero el primer gran estallido de la noche llegó inmediatamente después. Los acordes iniciales de “This Love” provocaron uno de esos gritos que permiten reconocer cuáles son las canciones que el público llevaba toda la noche esperando. Muchos de los que hasta ese momento seguían el recital desde sus asientos se pusieron de pie y el Movistar Arena se transformó por primera vez en un coro multitudinario. En un momento, Levine dejó de cantar y permitió que fueran las miles de voces frente a él las que completaran la canción.Era apenas el comienzo, pero la escena ya dejaba en claro una de las características que atravesaría todo el concierto: Maroon 5 tiene un repertorio capaz de reunir generaciones muy diferentes alrededor de los mismos estribillos.Con capacidad máxima para 15.000 espectadores, el arena estaba repleto. En las tribunas convivían grupos de adolescentes, familias enteras, parejas y amigos. Había chicos de alrededor de 10 años y también espectadores que superaban los 60 y 70. Algunos probablemente descubrieron a la banda con Songs About Jane a comienzos de los 2000; otros nacieron cuando “This Love” ya era un clásico. Pero cada nuevo estribillo borraba cualquier diferencia generacional.“Tienen que cantar muy fuerte”“Buenas noches. ¿Cómo están?”, gritó Levine para saludar al público argentino. A continuación llegó “Stereo Hearts” y el cantante puso una condición: “Tienen que cantar muy fuerte”. Y así lo hicieron.Mientras avanzaba por el escenario, Levine arengaba con constantes “Oh, sí” y jugaba con sus fans. “Animals” mantuvo el pulso arriba, con el público cantando el estribillo a todo pulmón, y “One More Night” sostuvo la sucesión de éxitos antes de que “Misery” regalara una de las primeras situaciones inesperadas.Maroon 5 hizo estallar el Movistar ArenaDesde el público voló una campera hacia el escenario. Levine la recogió, la miró y descubrió que parecía haber sido intervenida a mano especialmente para él. En lugar de dejarla a un costado, se la puso. “Gracias por mi nueva chaqueta”, bromeó.Después buscó entre las primeras filas a quien se la había arrojado. “¿Esta es tu chaqueta? ¿Es para mí? ¿Estás segura?”, preguntó antes de hacer una promesa: “Te la voy a devolver al final del concierto. Voy a tratar de no transpirar demasiado”.El intercambio provocó risas y aplausos y la prenda siguió puesta mientras sonaban los primeros acordes de “Sunday Morning”, uno de los temas más queridos de los primeros años del grupo. Fue también el momento elegido para presentar a quienes lo acompañaban sobre el escenario: Jesse Carmichael en guitarras y teclados; James Valentine en guitarra; Matt Flynn en batería; PJ Morton en teclados; y Sam Farrar en bajo y otros instrumentos. Del funk al momento más emotivo de la nocheEl recital cambió de textura con “Heavy”, la canción de PJ Morton. Con un sonido más cercano al funk y los teclados en primer plano, el pasaje permitió correr por unos minutos el eje puramente pop del concierto.Después llegó una sorpresa. “En Argentina probablemente no tocamos esta canción desde hace 10 años. Así que estoy entusiasmado”, adelantó Levine. “Muchos de ustedes conocen esta canción. Muchos quisieron escucharla durante muchos años. ¿Saben cuál es? ¿Quién puede adivinar? Les voy a dar una pista”.En cuanto comenzaron a reconocerse las primeras melodías, buena parte de las plateas volvió a ponerse de pie, emocionada, y sonó “Won´t Go Home With Out You”, acompañada por los flashes de todo el estadio.Maroon 5 volvió a la Argentina con un show repleto de hitsLa atmósfera quedó preparada para “Memories”, uno de los momentos más emotivos de la noche. Levine se tomó entonces unos minutos para hablar sobre el vínculo que el público había construido con la canción y sobre todo lo que podía representar para quienes habían atravesado una pérdida. “Esta es una canción muy triste dedicada a los que ya no están. Les agradecemos por haber hecho que esta canción sea todavía más especial de lo que ya era para nosotros. Significa muchísimo para muchísima gente, y eso nos encanta”.Antes de empezar, cerró: “Es un momento hermoso para compartir. Así que muchas gracias a todos. Hagámoslo”. También pidió que durante esos minutos cada persona pensara en alguien a quien hubiera perdido o extrañara y le cantara la canción. Mientras sonaba, en las pantallas aparecieron imágenes asociadas a recuerdos y las luces de los teléfonos cubrieron el estadio. Por unos minutos desaparecieron los saltos y el baile que habían dominado el comienzo.La emoción continuó con “She Will Be Loved” y la respuesta fue inmediata. Levine pidió nuevamente que el público cantara fuerte y llegó un punto en el que la banda prácticamente se retiró del primer plano: miles de personas tomaron el estribillo y lo continuaron a capela. Sin romper el clima con discursos ni pausas largas, el grupo enlazó directamente con “Maps”. El empalme funcionó como una descarga y devolvió inmediatamente energía al concierto.Una sucesión de canciones conocidasEntre aplausos apareció “Love Somebody”, otro de los temas más celebrados de la noche. Para entonces, el funcionamiento del recital estaba completamente establecido: Maroon 5 podía pasar de una etapa de su discografía a otra sin demasiado contexto porque el reconocimiento del público hacía el resto.Aunque en agosto de 2025 sacaron Love Is Like, su octavo disco de estudio, la noche porteña estuvo sostenida fundamentalmente por los hits que acumularon desde comienzos de los 2000.“Don’t Wanna Know” mantuvo la dinámica y “What Lovers Do” fue seguida por una transición instrumental que desembocó naturalmente en “Makes Me Wonder”.La banda mostró además por qué el concierto podía sostenerse sin una puesta excesivamente cargada. Levine alternó la voz con distintas guitarras eléctricas, James Valentine tuvo varios momentos para lucirse con el instrumento y los solos funcionaron como pequeños puentes entre canciones. La precisión del grupo, la química entre sus integrantes y el diálogo permanente con el público hicieron buena parte del trabajo.La recta final comenzó desde la oscuridad, cuando apareció la voz de Cardi B en la introducción de “Girls Like You”.Mientras sonaba, las pantallas mostraban a diferentes mujeres de Hollywood como: Jennifer Lopez, Millie Bobby Brown, Rita Ora y Ellen DeGeneres. La canción fue uno de los mayores éxitos de la banda y permaneció siete semanas en el número uno del Billboard Hot 100. Sin remera y con todo el estadio de pieUnos minutos más tarde, Levine caminó por el escenario y, antes de la siguiente canción, se sacó la remera. Su torso completamente tatuado quedó a la vista y la reacción fue inmediata: una catarata de gritos. Entonces empezaron los acordes de “Moves Like Jagger”.Fue el gran golpe del tramo final. El campo comenzó a saltar, las plateas abandonaron las butacas y en pocos segundos prácticamente todo el Movistar Arena estaba de pie, bailando y cantando uno de los mayores éxitos de la banda.Después, los músicos desaparecieron. Durante unos instantes pareció que el recital había terminado. Las luces seguían apagadas y el escenario había quedado vacío. Hasta que en la oscuridad comenzó a sonar un teléfono.Era “Payphone”, otra de las grandes favoritas. La falsa despedida abrió el bis y dejó preparado el camino para la última canción de la noche, “Sugar”: movimiento permanente, gente saltando y un estadio entero entregado a una canción que prácticamente todos podían cantar.Ya sin demasiados momentos para bajar la intensidad, Levine y la banda encararon la despedida definitiva mientras el público acompañaba. En el escenario también apareció un guiño local: uno de los guitarristas salió con una camiseta de la Argentina.Los aplausos se extendieron mientras los músicos saludaban. Antes de irse, Levine dejó un último mensaje para el estadio: “¡Los amamos mucho!”. La respuesta fue otra ovación.A las 22.40, una hora y cuarenta minutos después de haber comenzado, Maroon 5 terminó su regreso a Buenos Aires. Fueron 21 canciones y un recorrido de más de dos décadas. No hubo invitados ni grandes sorpresas. Su principal recurso estaba ahí desde el comienzo: un repertorio capaz de hacer que chicos, adolescentes y adultos cantaran las mismas canciones con la misma intensidad.

Fuente: La Nación