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Máxima Zorreguieta volvió a salirse del protocolo y sorprendió a todos al manejar un tractor
Una vez más, Máxima Zorreguieta volvió a demostrar que es una reina todoterreno. Así como supo saltar de un avión, preparar tragos y comidas, bailar en la calle y hasta enfrentarse en un juego de fuerza con su marido, el rey Guillermo Alejandro, esta semana se sentó detrás de un volante, pero no de un auto, sino ¡de un tractor! El jueves 3 de septiembre, la monarca nacida en la Argentina visitó la región de Achterhoek, en la provincia de Güeldres, para seguir de cerca “el proceso desde la cosecha de materiales naturales renovables hasta la aplicación de materiales biobasados en la construcción”, explicaron desde la cuenta oficial de la casa de Orange-Nassau. La ruta incluyó la localidad de Henelgo, donde se interiorizó en los procesos de la cosecha de cáñamo. Lo sorpresivo es que no solo observó, sino que hasta se subió a un imponente tractor verde y condujo sola, aunque asistida por un profesional del lugar, quien le dio una serie de indicaciones, por entre los pastizales. Incluso cuando se bajó, lo hizo por su propia cuenta.Máxima Zorreguieta a bordo de un tractor Si bien Zorreguieta conduce desde su juventud, sus habilidades no pasaron inadvertidas, puesto que no es común ver a los integrantes de la cuenta sentados detrás de un volante.La jornada, de la que también participó la ministra de Vivienda y Ordenación del Territorio, Elanor Boekholt-O’Sullivan, incluyó una parada en Doetinchem, donde visitaron una nueva urbanización de viviendas construidas con materiales sostenibles y de origen biológico.Teniendo en cuenta que sería un día intenso, de actividades al aire libre y varias paradas, la reina de los Países Bajos optó por un look cómodo, canchero y acorde a los escenarios. Lució un set estampado en blanco y amarillo de blusa de mangas princesa con un lazo alrededor del cuello y una falda midi tiro alto haciendo juego de Ulla Johnson. Apropiadamente, esta vez, no usó sus clásicos stilettos, sino que optó por unas ballerinas marrones y negras.
Fuente: La Nación