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Patagonia salvaje: en busca de pumas en la estepa inhóspita de Santa Cruz
Adentrarse en la Patagonia en invierno es un gran desafío, más aún si el objetivo del viaje es avistar pumas en la estepa. Para lograr el encuentro, se deben sortear cuatro grandes obstáculos: la paciencia, el extenso territorio, el poder de camuflaje y la personalidad solitaria del felino.El viaje comienza en la ciudad Perito Moreno, departamento de Lago Buenos Aires, Santa Cruz. El pueblo está en el cruce de la ruta nacional 40 y la ruta provincial 43 y lleva su nombre desde 1952 en honor al explorador Francisco Pascasio Moreno. Aquí vive Facundo Nahuel Epul (30), guía experto en safaris. Oriundo de estas tierras, conoce la región como la palma de su mano y es quien va a ser el responsable de trackear al felino más grande de la Patagonia.Durante el invierno en Perito Moreno, las veredas están cubiertas de nieve, hay hielo en el asfalto y el frío se palpa en las manos y en la respiración. A primera hora de la mañana, aún de noche, el guía nos recoge por el hotel para dar inicio a la búsqueda. Durante tres días vamos a tomar la RN 40 dirección al sur para adentrarnos en zonas aledañas a campos privados y en el Parque Nacional Patagonia a fin de avistar pumas y gran parte de la fauna de la provincia.Al salir del pueblo, ya en la camioneta y bien calefaccionados, Facundo presenta los riesgos y las altas probabilidades de avistar pumas en una estepa vestida de blanco. También repasa el equipamiento que utiliza para el trackeo: teléfono satelital, equipo de Starlink con wifi, radio VHF, binoculares, cadenas para la nieve, kit de primeros auxilios y, por supuesto, el almuerzo de cada día.Días atrás, la región sufrió una gran tormenta que transformó el paisaje en una postal antártica: por donde se mire hay nieve. Las matas y los alambres son el único contraste visible. En el camino visualizamos el emblema de la región, la Meseta del Lago Buenos Aires, una gran altiplanicie basáltica que se eleva a más de 1000 metros de altura y se extiende hacia el oeste y sur del gran lago homónimo.Giro de Italia: el pueblo de Bormio donde ciclistas de todo el mundo llegan para pedalear por sus desafiantes rutasSu entorno protege una gran biodiversidad dentro del Parque Nacional Patagonia. Mientras contemplamos la formación, el guía explica: “El relieve de los alrededores de la localidad de Perito Moreno está dominado por mesetas escalonadas, depresiones y valles fluviales de la estepa patagónica. El área está surcada por cauces de agua como el río Fénix Grande y depresiones labradas por la acción de antiguas masas de hielo de antiguos glaciares”. En cuanto a la fauna, además del puma, podemos encontrar guanaco, zorro colorado y zorro gris, piche patagónico, zorrino, gato del pajonal, peludo y chinchillón anaranjado. Entre las 120 especies de aves registradas se destacan: macá tobiano, cóndor andino, choique (ñandú petiso), pato de los torrentes, cauquenes y flamencos. En cuanto a la flora, en el invierno santacruceño, las flores desaparecen por el frío extremo y la nieve, pero se pueden ver arbustos perennes y matas leñosas que mantienen su estructura y color verde oscuro frente al paisaje blanco.Técnicas de trackingEl puma es uno de los felinos más esquivos del mundo. Encontrarlo requiere paciencia, conocimiento del territorio y buenas técnicas de tracking. El guía, consciente de esto, sigue las señales que pueden llevarnos al éxito del avistaje. Al rato de la partida nos detenemos al margen de la ruta para observar la primera señal: la alarma en la fauna local. Si los guanacos y choiques están alterados, miran fijamente hacia un lado específico o escapan en manada sin causa visible.Siguiendo el andar de Facundo, detectamos la segunda señal: huellas en la nieve. La huella del puma es redondeada, con la almohadilla en forma de pentágono y sin marcas de uñas porque las retrae. La pata delantera es más grande que la trasera. Mientras reconstruimos la escena, detectamos la tercera señal, el vuelo de aves carroñeras. La presencia constante de aves como caranchos o cóndores bajando a un mismo punto en la estepa suele señalar un apostadero o una presa reciente del puma.Junto a ella, se encuentra la quinta y más contundente señal: restos de presas. Encontrar guanacos o liebres parcialmente devorados y tapados con tierra, nieve o vegetación indica que el predador está cerca o volverá por su alimento. Más allá de las vastas señales, el puma no se deja ver, pero sabemos que anda cerca.Al regresar a la camioneta, con los pies mojados por la nieve que llega hasta las rodillas, el guía, fundador de Safari Patagonia Argentina, comenta mientras inicia la marcha: “Otra clara señal es la migración de guanacos, ya que en invierno bajan de las zonas altas a los valles y cañadones buscando alimento. El puma sigue a sus presas principales a estas áreas más bajas”. La ilusión está intacta, así que avanzamos por la RN 40.El encuentroEl proceso de avistar fauna salvaje exige paciencia, constancia y disciplina. Con estas premisas avanzamos hacia una nueva sección del recorrido, El Cañadón Caracoles. Por un rato abandonamos la 40 para tomar la RP 101, que está cubierta de nieve y lleva hasta la famosa Cueva de las Manos. Ya en el área del cañadón nos ubicamos sobre el cantil de una pared para tomar posición y realizar el rastrillaje con binoculares.En el cielo los cóndores auguran el posible encuentro; dentro del cañadón, tres flamencos reposan en la escasa agua salitrosa. De repente, el guía detecta la presencia de un puma y su cachorro. Es muy importante guardar silencio y controlar la alegría. Finalmente, los encontramos con el lente descansando dentro de una pequeña cueva.Alpes suizos: caminar con los perros San Bernardo, las estrellas que todos quieren conocerHaciendo zoom con la cámara, podemos ver cómo nos observan. Facundo aprovecha para enseñarnos. En cuanto al tamaño y peso, los machos adultos pesan entre 55/80 kg y las hembras entre 30/60 kg. A diferencia de los grandes felinos del género Panthera, el puma no ruge; se comunica mediante ronroneos, gruñidos, silbidos y chillidos. Posee una gran capacidad de salto, alcanzando hasta 5 m en vertical y más de 10 m en horizontal.Es un animal solitario, muy territorial y de hábitos principalmente crepusculares y nocturnos. Es un carnívoro estricto y oportunista. “En la región patagónica y andina se alimenta principalmente de guanacos, además de choiques, liebres y otros mamíferos menores o ganado según la zona. Su rol en la Patagonia es vital, ya que funciona como un depredador tope fundamental para regular las poblaciones de herbívoros y mantener el equilibrio de los ecosistemas”, agrega.Más allá de lograr el objetivo y compartir una tarde junto a los dos felinos, lo más lindo y divertido ha sido el proceso de búsqueda. Ellos nos han demostrado la belleza del paisaje invernal y la fauna que acompaña en este paisaje áspero, inhóspito, salvaje y romántico.Perito Moreno no es solo una base para avistar pumas, sino también una puerta de entrada turística a varios atractivos de la zona. Entre ellos se encuentra el pueblo de Los Antiguos, Capital Nacional de la Cereza. Gracias a un microclima único en el valle, es el centro de una gran producción de frutas finas, especialmente cerezas y frutillas.A pocos kilómetros, en territorio chileno, se encuentran las Catedrales de Mármol, formaciones minerales de carbonato de calcio esculpidas por el agua en la ribera del lago General Carrera. El sur conecta con el Parque Provincial Cueva de las Manos y Cañadón del Río Pinturas, donde hay circuitos de trekking con vistas panorámicas de los paredones de roca y la estepa. También se encuentra la Cueva de las Manos, un sitio arqueológico con pinturas rupestres de más de 9000 años.
Fuente: La Nación