Quién es Eduardo Elsztain: el empresario de las apuestas audaces, de los shoppings a Malvinas

Desde hace más de tres décadas, Eduardo Elsztain construye su carrera empresarial a partir de apuestas audaces que, muchas veces, van a contramano de lo que dicta el consenso en el mundo de los negocios. La misma intuición que lo llevó a viajar a Nueva York, a comienzos de los 90, para convencer a George Soros de invertir en oficinas en Buenos Aires en una Argentina que recién comenzaba a dejar atrás la hiperinflación; a comprar terrenos en zonas depreciadas de la ciudad como el Abasto cuando pocos imaginaban su recuperación; a impulsar el desarrollo de la ex Ciudad Deportiva de Boca durante casi tres décadas; a desembarcar en la minería cuando el sector todavía no ocupaba un lugar central en la agenda empresaria y la palabra RIGI no existía; o a convertirse en uno de los pocos hombres de negocios que construyó un vínculo visible con Javier Milei antes de su llegada al poder, también explica algunos de sus proyectos menos exitosos. Entre ellos figuran su incursión en Israel, donde intentó sin éxito rescatar al conglomerado IDB, y su controvertida inversión en 2005 en la Falkland Islands Company, motivada por la idea de ganar presencia económica argentina en Malvinas, según él mismo explicó. En todos los casos subyace una misma convicción: buscar oportunidades donde la mayoría sólo ve riesgo, incertidumbre o problemas.Más allá del respaldo inicial de Soros, el ingreso de Elsztain al negocio inmobiliario respondió a una oportunidad que detectó a comienzos de los 90, cuando adquirió el control de IRSA, una histórica compañía fundada en 1943 que había perdido el brillo de otras épocas. Bajo su conducción, la empresa se transformó en el principal vehículo de inversiones inmobiliarias del país y en la piedra fundacional de su holding.Los nuevos dueños de Transener recuperaron el 12% de lo que pagaron casi de inmediatoEn el momento en el que decidió hacerse cargo de los negocios de la familia, Elsztain recién había terminado el secundario en el Colegio Nacional Buenos Aires y estaba cursando los primeros años de la carrera de Economía en la UBA. Nunca la pudo terminar, pero con ayuda de Soros y su habilidad para desarrollar nuevos negocios, fue construyendo un verdadero imperio inmobiliario, que hoy incluye a los principales shoppings de Buenos Aires (Alto Palermo, Patio Bullrich, Paseo Alcorta y Abasto), un millón de hectáreas repartidas en campos ganaderos y agrícolas en todo el país (agrupados bajo la empresa Cresud), hoteles de lujo (Llao-Llao, Intercontinental y Sheraton Libertador) y varios edificios emblemáticos, como el Rulero de Retiro o el Laminar Plaza, de Catalinas.En los últimos años, Elsztain comenzó a diversificar su histórico perfil ligado al agro y al real estate con una presencia cada vez más activa en la minería. A través de Austral Gold, de la que es presidente y principal accionista, ya tenía exposición al sector, pero en los últimos dos años aceleró esa estrategia con inversiones en Challenger Gold, desarrolladora del proyecto aurífero Hualilán, en San Juan, y en Argenta Silver, dueña del proyecto de plata El Quevar, en Salta. Su desembarco se produjo antes de que la minería se convirtiera en una de las grandes apuestas de la agenda económica por el impulso del RIGI y el auge de los proyectos vinculados a los recursos naturales. Desde hace años, el empresario sostiene que la actividad tiene el potencial para convertirse en uno de los principales motores de crecimiento de la Argentina.Tras varios cortocircuitos con las aerolíneas, el Gobierno crea una mesa para discutir cambios en el sistema aéreoEn paralelo, continúa poniendo fichas a los negocios que le permitieron a IRSA pasar a jugar en las grandes ligas del empresariado argentino. Entre sus apuestas más recientes en la Argentina sobresalen dos desarrollos inmobiliarios. Por un lado, impulsa Distrito Diagonal, el primer shopping de La Plata: con una inversión estimada en US$ 220 millones, busca transformar un predio de más de 10 hectáreas en un polo de comercios, entretenimiento, viviendas y oficinas, poniendo fin al histórico mote de la capital bonaerense como la “ciudad sin shopping”. Por otro lado, avanza con Ramblas del Plata, el megaproyecto urbano sobre los terrenos de la ex Ciudad Deportiva de Boca, en Costanera Sur. Se trata de un desarrollo valuado en unos US$1800 millones que prevé la construcción de viviendas, oficinas, comercios, escuelas, hoteles y amplios espacios públicos sobre más de 70 hectáreas. Considerado el proyecto más ambicioso de la historia de IRSA, busca extender el eje de Puerto Madero hacia el sur de la ciudad y ya comenzó a generar ingresos mediante la venta de lotes a desarrolladores.Su historial de grandes proyectos también incluye algunos fracasos resonantes. El más importante fue su desembarco en Israel. En 2014 tomó el control de IDB, uno de los mayores conglomerados empresariales de ese país, con intereses en telecomunicaciones, seguros, supermercados e inmobiliarias. Durante años intentó reestructurar una compañía asfixiada por las deudas, pero en 2020 la justicia israelí declaró insolvente a IDB y puso en marcha su liquidación, un proceso que terminó con la pérdida del control del holding. Pero la capacidad de Elsztain para detectar oportunidades no se limitó a los negocios. El empresario, cercano al movimiento Jabad Lubavitch, fue uno de los principales puentes entre el entonces candidato libertario Javier Milei y un sector relevante de la comunidad judía en la Argentina. La relación se hizo visible durante la campaña presidencial, cuando Milei instaló su comando político y luego residió durante varias semanas en el Hotel Libertador, propiedad de IRSA. Aunque Elsztain suele mantener un perfil bajo en materia política, fue uno de los pocos grandes empresarios que exhibió públicamente su cercanía con Milei, a quien acompañó en actos oficiales y en su acercamiento a referentes del judaísmo ortodoxo.

Fuente: La Nación