Carmen Barbieri y Jorge Porcel: un romance a escondidas, un ultimátum y un escándalo familiar con sabor a traición

La historia de amor de Carmen Barbieri y Jorge Porcel se convirtió, con el paso de los años, en uno de los cuentos más jugosos de la farándula vernácula. Tuvo todos los ingredientes para serlo: secretos, traiciones, infidelidades, 20 años de diferencia de edad y una fuerte oposición familiar. “El amor de mi vida fue Jorge Porcel y el hombre de mi vida ha sido Santiago Bal”, confió Carmen Barbieri hace algunos años en PH: Podemos hablar. Este último sábado, la actriz y conductora volvió al ciclo de Telefe y no dudó en salir en defensa del capocómico, que no quedó muy bien parado en Moria, la serie de Netflix. “Yo fui cuatro años pareja de Porcel. Dos años viví con él. Y me vengo a enterar por toda esta gente que habla mal de él… Nunca escuché ni siquiera un escándalo o algo que una mujer le hiciera en el teatro o en camarines porque Porcel se sobrepasara”, dejó en claro. Pero también admitió que en ese entonces nadie hablaba de denuncias ni de acoso ni malos tratos: “Podías quejarte, pero te quedabas sin laburo…. No lo estoy defendiendo, pero tampoco me parece que lo ataquen cuando él no está para defenderse”, sostuvo. Un secreto a vocesJorge Porcel conoció a Carmen Barbieri cuando ella apenas era una niña, porque trabajaba con su padre, Alfredo Barbieri, cómico de los años de esplendor de la revista porteña. La vio crecer y convertirse en artista también. Un día coincidieron en un espectáculo, como compañeros de elenco. Él ya era una figura popular que hacía teatro, cine y televisión con Alberto Olmedo, y ella estaba dando sus primeros pasos. Esa revista que los unió se llamaba El Maipo de gala, en 1977, y en camarines se encendió esa chispita de amor. Porcel le llevaba 20 años, pero ese no fue un impedimento para ellos, aunque sí para Alfredo Barbieri, que protegía a su hija a sol y a sombra. Sin embargo, no pudo impedir las largas charlas antes de cada función. Carmen solía llegar al teatro dos horas antes para maquillarse, hacer los ejercicios de precalentamiento y brillar en sus números de danza. Porcel era cabeza de compañía y nunca iba con tanta anticipación al Maipo, hasta que empezó a hacerlo para compartir momentos con Carmen, que estaba fascinada porque Jorge era muy culto y sabía de arte, de literatura y de la vida. La relación clandestina era la comidilla de los compañeros de elenco que no podían creer que Carmen se hubiera fijado en Porcel. “Llegaba temprano y me regalaba libros, hablábamos de pintura; era un hombre muy inteligente”, decía la actriz. Ella estaba soltera y vivía en casa de sus padres, y él todavía seguía casado con Olga Gómez y ya tenía un hijo de seis años (Jorgito), fruto de una relación extramatrimonial con una peluquera, Norma De Mauricio. Un amigo “traicionado”Nada de eso importó. Ellos la pasaban bien juntos y empezaron la relación a escondidas hasta que Alfredo los descubrió y ardió Troya; nunca aprobó ese vínculo. Tenía varias razones: sabía que Porcel era “muy pícaro con las mujeres”, le molestaba mucho la diferencia de edad y, sobre todo, se sintió traicionado por su colega que había conocido a su hija de bebé y hasta la había tenido en brazos.Para colmo, la manera en que se enteró de esa relación inició un escándalo que terminó con Carmen abandonando la casa de sus padres. Dicen que un día Alfredo Barbieri llegó de una gira un poco antes de lo previsto y vio el Mercedes Benz de Porcel estacionado frente a su casa. La leyenda cuenta que Barbieri ensartó siete disparos en las cubiertas del vehículo y que amagó con ir a matar a Porcel a la puerta del teatro Maipo, y fue Pepe Parada quien lo frenó. Pero eso es parte del mito porque, años después, Ana Caputo (mamá de Carmen) dijo que su marido nunca había tenido un arma.La cosa no pasó a mayores, pero la relación amorosa de su hija jamás fue aceptada en la familia. Después de este incidente, Carmen puso un ultimátum: Porcel aceptaba blanquear el romance o la relación se terminaba. Dicen que él le propuso matrimonio y Carmen, ilusionada, decidió dejar la casa de sus padres para irse a vivir con su amado. Ya llevaban dos años de romance a escondidas, aunque era un secreto a voces entre sus colegas. El deseo que no fue“Con ese hombre hubiese tenido hijos… Si él no me hubiera dejado, porque volvió con su mujer, yo hubiese armado una familia con Porcel. Tenía todo lo que necesito para enamorarme: cantaba bien, era un gran músico, un buen escritor, un buen director, un excelente cómico", contó alguna vez la actriz. Y también relató una particular anécdota: “La primera vez que fuimos a un albergue transitorio solamente dormimos la siesta porque era muy pudoroso y no se animó a desnudarse. Eso me enamoró más”.Estuvieron juntos cuatro años, compartieron amor y trabajo, y además ella lo acompañó en un tratamiento para bajar de peso; gracias a su estímulo, el humorista llegó a bajar 80 kilos. En el medio hubo acusaciones de infidelidades por parte de él hasta que terminaron separándose.

Fuente: La Nación