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Una actriz de La Familia Ingalls contó todo lo que vivió en los rodajes: “Era como en Mad Men, el almuerzo de los tres martinis”
Para millones de espectadores, La Familia Ingalls siempre representó un modelo de familia a seguir. La serie seguía la vida de Charles y Caroline, dos padres que deben mudarse a Walnut Grove para mejorar la calidad de vida de ellos y sus tres hijas: Mary, Laura y Carrie. Sin embargo, detrás de cámaras, la realidad era bastante diferente a la tranquilidad que transmitía la ficción.En una entrevista al podcast Here’s What Happened con Weston Emery, la reconocida actriz Alison Arngrim, quien interpretó a la villana Nellie Oleson en la serie, reveló que uno de los grandes problemas que existía en aquella época era que tanto los actores como el personal detrás de cámara tenían un consumo excesivamente elevado de alcohol y cigarrillos.“Venían de una época en la que todo el mundo fumaba y todo el mundo bebía, prácticamente todo el tiempo. No había comida sana, ni opciones vegetarianas ni magdalenas sin gluten. Era como en Mad Men, el almuerzo de los tres martinis”, recordó la mujer de 64 años, quien hizo un comparativo con los grandes cambios que hubo posteriormente en Hollywood. El punto de reunión después de los intensos rodajes era en el camión de utilería y, allí, grandes y chicos compartían momentos juntos. “Los encargados de la utilería se ocupaban de las bebidas alcohólicas, los cigarrillos y los dulces, así que todos pasaban el rato en su camión”, explicó. Además, aclaró que “gracias a Dios” los menores que participaban de la serie permanecían al margen de ese ambiente.Una de las situaciones que más la impactaban, aun sin tener tanta conciencia de lo que sucedía, estaba relacionada con la cantidad de cerveza que podía consumir el personal de producción. La actriz aseguró que escuchó en una oportunidad la preocupación ante la posibilidad de quedarse sin bebidas. “Tuvimos que enviar a alguien a la tienda porque nos queda poca cerveza; algunos días son dos cajas, otros tres, como mínimo dos y media, y ahora solo nos queda una. Si nos quedamos sin cerveza, la producción se paralizará por completo”, recordó sobre lo que se hablaba tras bambalinas. Pese al consumo que existía, algo que destacó es que ningún adulto tomaba al punto de verse imposibilitado de trabajar. “Nadie estaba borracho en el set. Estos tipos se subían a escaleras y colgaban luces, y yo pensaba: ‘Sé que viven a base de cerveza. ¿Cómo lo hacen?’”, enfatizó.Algo que le parecía maravilloso en aquel momento era que el sector de utilería al final del día funcionaba como un bar rodante. “El camión tenía un bar completo y, al final de cada día, cuando terminaban, montaban una especie de barra con una tabla sobre un par de caballetes y entonces se ponían a beber de verdad”, explicó.Pero, según recordó la estrella de la serie, las ideas más descabelladas para seguir consumiendo alcohol llegaban con las fiestas de Navidad y Año Nuevo que organizaba la producción. Pese a eso, siempre se designaba una suerte de “conductores responsables” que debían mantenerse en condiciones para llevar a las personas a sus hogares. “Su tolerancia era increíble, porque eran de la época de los años 50... donde se bebía y se fumaba. No les parecía raro”, concluyó.
Fuente: La Nación