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Alemania, fútbol y ultraderecha: la vieja canción que vuelve
Lukas Podolski, tercer goleador histórico, leyenda de la selección alemana, no imaginó que la banda punk Die Totten Hosen le daría el primer golpe. Que la melodía algo empalagosa de “Forever young” sería casi un “Bella ciao”, una canción de resistencia ante el avance electoral de la ultraderecha que asusta hoy a Alemania. Nuestra historia comenzó el miércoles pasado, cuando Campino, líder de Totten Hosen, invitó a subir al escenario en Munster a Marian Gold, de Alphaville, para cantar juntos “Forever Young” (https://me-l.co/4p4atlt0). Campino, que despedirá el viejo romance de su banda con la Argentina en octubre próximo (la gira se llama “Fútbol, asado, vino y adiós amigos”), denunció que Alphaville quiso ser amordazado. Que le prohibían hablar de política en el Glücksgefühle-Festival (Festival de las Buenas Sensaciones). “Un festival de mierda”, dijo Campino. El festival, organizado por Podolski y su socio Markus Krampe, en el autódromo de Hockenheimring, se convirtió al día siguiente en un acto de pura solidaridad con Alphaville. Doscientas cincuenta mil personas en tres jornadas escucharon repudios a la censura y a la ultraderecha. Y bailaron al ritmo de “Forever young”. Desde el británico Tom Gregory con su guitarra acústica, a Marteria, Sky Agu y Nura, rap y hip hop. Desde el coro Die Grüngürtelrosen al cierre del famoso DJ francés David Guetta. Podolski reinvitó a Alphaville, sin éxito. Y nadie creyó su disculpa, porque días antes había intimidado apelando a su fama y a su poder. “Cuidado con las críticas, porque puedo actuar de otra forma”. A Podolski, bicampeón de la Bundesliga con Bayern Munich, ganador en el Arsenal inglés y en Turquía, ídolo del Colonia, le recordaron que fue “Poldi”, amado por los fans. Un inmigrante polaco en una Alemania con millones de votos que hoy odian a los inmigrantes. ¿Cómo debería interpretarse el programa de Alternativa para Alemania (AfD, la ultraderecha ganadora el domingo en las elecciones de Sajonia-Anhalt) cuando ordena a los clubes que reciben fondos estatales que deberán tener un “compromiso creíble con el orden democrático y con una actitud patriótica?”. ¿Debería el local Magdeburgo, campeón de Recopa europea en 1974, actualmente en Segunda, no contratar a jugadores negros? ¿Y los clubes de barrio dejar de hacer trabajo social con niños inmigrantes? ¿Y la Federación alemana no entregar más el Premio anual Julius Hirsch (primer jugador judío de la selección alemana, asesinado en 1943 en Auschwitz) al club más respetuoso de la dignidad humana? ¿O trabajar con “actitud patriótica” equivaldría a una “formación atlética” de los jóvenes, un concepto que remite a los peores años, si se advierte que el AfD de Sajonia-Anhalt, ex Alemania del Este, tiene a muchos ex neonazis en sus cuadros?Por las razones que fuere, crisis social, hinchadas siempre politizadas, en la ex RDA hay equipos con ultras de derecha extrema, como el caso de Chemnitzer FC, 240 kilómetros al sur de Berlín. “Si volvemos a ver esa bandera te disparamos”, intimidaron hace dos años a un joven que fue al estadio con una pancarta colores arcoíris La amenaza sucedió poco después de la muerte de Thomas Haller, un hooligan neonazi, líder de HooNaRa (Hooligans-Nazis-Racists, logo de Juventudes Hitlerianas, prohibido en 2007 por el club). Su funeral en el estadio del Chemnitzer incluyó uniformes negros y pancartas en letras góticas. Un partido de 2024 entre Chemnitzer y Energie Cottbus, hinchadas ambas de derecha dura en ciudades con fuerte influencia del AfD, exhibió banderas contra las personas transgénero. El artículo que cuenta ese ambiente difícil, publicado originalmente en marzo de 2024, fue recuperado por The Athletic el lunes último, tras la conmoción que provocó el triunfo de AfD, que volverá a competir el 20 próximo en las elecciones de Berlín.La selección que tiene a Podolski en su altar (49 goles en 130 partidos) unió con la primera conquista de la Copa de Suiza ‘54 a una Alemania (Occidental) todavía golpeada de la posguerra. Victimaria, pero también víctima. La “Die Manschafft” (El Equipo) ayudó a exteriorizar sentimientos nacionales difíciles. Ya sesenta años después, el poder político celebró a la selección “multicultural” campeona mundial de 2014. Además de Podolski, estaban Jérome Boateng (descendencia de Ghana), Sami Khedira (Túnez) y Mesut Ozil (Turquía). Pero los tres Mundiales siguientes hubo despedida rápida. Un video en plena concentración de la selección en la Copa de 2026 provocó burlas racistas. Eran cinco jugadores de la selección descendientes de Turquía, Sierra Leona, Afganistán, Costa de Marfil y Senegal. “¿Qué país está jugando aquí?” era la pregunta más suave.“Forever young”, boom absoluto, fue famosa en la Argentina de los ’90, años de jubilaciones privadas. Y el comercial de TV que mostraba a un matrimonio mayor, vital y feliz. Fue compuesta en 1984 bajo el temor de que la Guerra Fría terminara en apocalipsis nuclear. Alphaville se preguntaba si realmente queríamos ser “Forever young”. Tuvo decenas de versiones a lo largo de los años. En 1995, Bob Dylan y Bruce Springteen (https://me-l.co/uq847v74) la cantaron como nadie:“Bailemos con elegancia, bailemos un rato, el paraíso puede esperar, solo estamos mirando al cielo. Esperando lo mejor, pero temiendo lo peor. ¿Vas a lanzar la bomba o no?”. Hoy la cantarían más fuerte que nunca.
Fuente: La Nación Deportes