Marius Borg, el hijo de la reina Mette-Marit, pudo despedir a su abuelo Harald V

Entre reyes, príncipes, jefes de Estado y miembros de la Familia Real, hubo una presencia llamó especialmente la atención durante el funeral de Harald V en Oslo. Marius Borg Høiby, de 29 años, caminó junto a su familia para despedir al hombre al que durante la mayor parte de su vida consideró su abuelo. Es hijo de Mette-Marit, la nueva reina de Noruega, pero no es príncipe, no tiene título real ni ocupa un lugar en la línea de sucesión al trono. Y había otro detalle: para asistir al funeral necesitó un permiso especial de la Justicia ya que cumple prisión domiciliaria. Durante el funeral, como lo hace desde que recibió el beneficio de seguir el juicio desde su hogar, Marius llevó una tobillera electrónica.¿Quién es Marius Borg?Marius Borg nació el 13 de enero de 1997, en Kristiansand, cuatro años antes de que su madre, Mette-Marit, se casara con el entonces príncipe heredero Haakon. Los reyes Harald V y Sonia de Noruega lo incorporaron desde entonces a su vida familiar como uno más de sus nietos. En su biografía oficial, el rey contó que comenzó a ejercer el papel de abuelo cuando Marius llegó a su familia, en 2001. Recién dos años más tarde, en abril de 2003, naciería su primer nieto “de sangre”: Maud, la hija mayor de la princesa Marta Luisa de Noruega y de su fallecido exesposo, el escritor Ari Behn.Marius tiene dos medio hermanos, Ingrid Alexandra (hoy princesa heredera al trono de Noruega) y Sverre Magnus. Sin embargo, siempre ocupó un lugar particular: aunque creció junto a la Familia Real y participó de numerosas celebraciones familiares, nunca recibió un título de nobleza, no forma parte de la Casa Real ni integra la línea de sucesión al trono.Durante años, Marius fue protagonista de la prensa rosa. Las revistas reflejaron sus vacaciones, sus cumpleaños y las celebraciones familiares. Pero en 2024, el hijo mayor de Mette-Marit comenzó a imprimir su nombre en las crónicas policiales.En agosto de ese año, fue detenido después de un episodio ocurrido en el departamento de su pareja, en Oslo. Lo acusaron de haberla agredido físicamente, de haber destrozado el departamento (los periodistas pusieron el acento en un cuchillo clavado en una de las paredes del dormitorio) y de haberla amenazado. Pocos días después de su detención, Marius hizo público un comunicado admitiendo haber causado daños materiales y agredido a su pareja mientras se encontraba bajo los efectos del alcohol y la cocaína, mencionando además problemas de salud mental.Este incidente inicial desató una investigación policial más amplia, en la que aparecienton nuevas denucias.El caso llegó a juicio en febrero de este año. Marius enfrentó numerosas acusaciones por delitos sexuales, violencia doméstica, amenazas y otros hechos. En junio, el Tribunal de Distrito de Oslo lo condenó a cuatro años de prisión tras considerarlo culpable de 34 delitos, entre ellos dos violaciones. La sentencia todavía no está firme: Marius apeló parte de la condena, mientras que la Fiscalía recurrió la pena impuesta. Mientras se resuelven esas apelaciones, continúa en prisión preventiva, una medida que la Justicia prorrogó hasta el 5 de octubre y que actualmente cumple bajo control electrónico.Mientras se resuelven esas apelaciones, permanece en prisión preventiva bajo control electrónico, una medida que la Justicia prorrogó hasta el 5 de octubre. Marius la cumple en una vivienda de Skaugum, situada a unos 20 kilómetros de Oslo. Lleva una tobillera electrónica y sólo puede salir con autorización.Permiso para despedir a su abueloA fines de agosto, cuando la salud de Harald V empeoró, Marius pidió permiso para salir de Skaugum y visitarlo en el Rikshospitalet. Después de la muerte del monarca, recibió otra autorización para participar junto con otros integrantes de la familia en el traslado del féretro hasta la capilla del Palacio.Pero todavía faltaba todavía la despedida pública del monarca. Para asistir al funeral de Estado de este miércoles, Marius necesitó una nueva autorización. La policía se la concedió y su abogado, Petar Sekulic, explicó que consideraba natural que pudiera estar junto a los suyos en un momento semejante.Así, Marius volvió a caminar entre la familia que lo vio crecer. La ceremonia que fue seguida por miles de noruegos y rodeado de miembros de las casas reales europeas. Terminada la ceremonia, volvió a cumplir las condiciones de su arresto domiciliario.

Fuente: La Nación