Economía
Malvinas 2026: un discurso, mil conjeturas
El jueves pasado, por cadena nacional, el presidente de la Nación habló de “Malvinas”.En base a la operación Sea Lion, en los próximos meses Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration iniciarán la extracción de petróleo existente en el subsuelo de aguas que pertenecen a las Islas Malvinas (perdón si no soy preciso, pero la idea es clara). Las referidas empresas dicen que tienen sus papeles en orden, porque pidieron los permisos correspondientes… a los kelpers y al gobierno británico, pero no a las autoridades argentinas (con ojos argentinos es como si la primera división de River pretendiera practicar en la Bombonera, habiéndole pedido permiso a los comerciantes de La Boca).Pues bien, Javier Gerardo Milei dijo que ni dichas empresas, ni las que interactúen con ellas, podrán operar en la Argentina, por ejemplo, en Vaca Muerta. Planteándoles un dilema decisorio: ¿me conviene abastecer de cascos, tornillos o trépanos a unos o a otros?Como suele ocurrir en el mundo empresario, la respuesta fue inmediata y contundente. SBL, Baker Hughes y Halliburton anunciaron que no participarán en el emprendimiento encarado por Navitas y Rockhopper. “The business of business is business”, es decir, a las empresas privadas les importa su operatoria y actúan en consecuencia. Veremos cómo se encaran las sustituciones entre empresas y la verificación por parte del Estado argentino.Hasta aquí los anuncios concretos, pero al tiempo que ignoro qué sienten los ingleses por las Falkland Islands, sé qué sentimos los argentinos por las Islas Malvinas. La única causa nacional, que aprendemos desde la escuela primaria. En su discurso, el presidente Milei mencionó que nuestro país utilizará herramientas económicas, políticas y diplomáticas para la recuperación de parte de nuestro territorio, pero no las armas. Obvio, pero no estuvo de más que lo haya mencionado. En 1982 perdieron la vida 900 seres humanos, 2/3 argentinos y 1/3 ingleses. En su memoria, lo mejor que podemos hacer es poner la cabeza fría al servicio del corazón caliente.Estados Unidos y el Reino Unido tienen una “relación especial”. Pero como las personas importan, en 1982 los gobiernos estaban en manos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, respectivamente, y ahora en manos de Donald Trump y Andy Burnham. Hace 40 años estaban a los besitos, hoy a las patadas. ¿Qué alcance práctico tendrá la diferencia?
Fuente: La Nación