Fuerte reclamo de justicia en José C. Paz por el homicidio de un joven motociclista de 23 años

Amigos de David Elías Ojeda Vázquez y vecinos de José C. Paz realizan un fuerte reclamo de justicia pocas horas después de la despedida de los restos del joven de 22 años, asesinado en la noche del pasado lunes por delincuentes que robaron su moto luego de dispararle por la espalda. La marcha recorrió las calles céntricas de ese distrito del conurbano y se concentró frente a la municipalidad. Carteles con la imagen de la víctima y escritos que demandan no solo la captura de los asesinos, sino mayores medidas para la prevención del delito se entremezclaron en la manifestación junto con la quema de neumáticos. A Ojeda Vázquez lo mataron para robarle su vehículo cuando llegaba a su casa. En la noche del pasado lunes, a las 21.20 salió del gimnasio en José C. Paz y, ocho minutos después, en Polonia entre Piñero y Matheu, dos delincuentes, uno de ellos con una mochila similar a las que usan los repartidores, le dispararon un balazo en la espalda para obligarlo a que se detuviera.Los investigadores del homicidio de Ojeda Vázquez lograron reconstruir el recorrido que hicieron los dos delincuentes después que mataron de un balazo al joven, de 22 años. El trayecto realizado por los asaltantes se pudo reconstruir merced a la revisión de las cámaras de seguridad privadas instaladas en las adyacencias del lugar donde fue atacado el motociclista.Fueron los vecinos que, de forma espontánea y voluntaria, aportaron los videos a los policías de la Sub Dirección de Investigaciones de José C. Paz para que pudieran analizar las imágenes con el objetivo de encontrar ambas motos. Si bien faltan llegar espacios en el recorrido realizado por el delincuentes, los responsables de la pesquisa lograron determinar, con cierto nivel de aproximación, el lugar al que los asaltantes llegaron con las motos. No obstante, todavía falta precisar la vivienda en la que se refugiaron o si, allí guardaron las motos y después, huyeron a pie. Hasta el momento, esta es la principal pista.Hasta el momento, los investigadores no encontraron ninguna imagen en la que se pueda ver los rostros de los asaltantes. Una vecina que vive a pocos metros del lugar en el que Ojeda Vázquez cayó malherido se los cruzó, pero no pudo ver sus facciones porque llevaban cascos.“Esto es The Walking Dead. Tierra de nadie”, graficó Sebastián, un vecino que se acercó a la sala velatoria donde esta mañana fueron despedidos los restos de Ojeda Vázquez. Y amplíó: “Uno se despierta y sale a trabajar sin saber si volverá a casa. Hay que fingir demencia y rezar para que no te toque”.Karina, otra vecina, compartió su abatimiento: “Tengo un hijo que estudia Sistemas. No veo la hora de que se reciba y se vaya de acá. Lo único que le pido a Dios es que no me lo maten antes. Tengo la casa en venta, pero ¿quién me la va a comprar?”El crimen de Tito, tal como le decían a David sus allegados, causó un profundo dolor. Quienes lo conocieron contaron a LA NACION que era un joven emprendedor que trabajaba sin descanso en la compra y venta por internet y proyectaba un futuro grande junto a sus amigos de toda la vida. “Todos formamos parte de un mismo grupo. Crecimos juntos. Imaginate cuán unidos éramos que cuando él cayó llegó a mandarle un mensaje de audio a Alan, uno de nuestros amigos, y le dijo que lo habían herido”, confió Julián. Y sintetizó el pensamiento de sus amigos: “Éramos hermanos de la vida. Y ahora que ya no está con nosotros es como si le faltara una pieza al rompecabezas”. Todos lo describieron como una buena persona y un trabajador honesto que jamás le falló a nadie en el barrio Sol y Verde. Los momentos impactantes del hecho quedaron grabados y fueron registrados por los vecinos del lugar. Karina le relató a LA NACION lo que vivió la noche del lunes.“Escuché el disparo y un grito. Pensamos que era un perro, pero era el muchacho cayendo. Salimos y la vecina, que es enfermera, ya le estaba haciendo RCP. Una chica que pasó en auto bajó a los gritos y llamaron enseguida a la ambulancia”, relata. Afirmó que no se trató de un hecho aislado: “Ya van cinco muertes en lo que va del año de muchachos que salen a trabajar o estudiar. Mi marido llegó 20 minutos antes; si los cruzaba quizás los hubiera enfrentado, porque él está armado; no se aguanta más vivir así”.Ella deslinda la responsabilidad de los efectivos comunes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires: “De 15 cuadrículas en José C. Paz a veces hay siete patrulleros, y solo tres tienen combustible. Esta zona no está liberada por los policías de abajo; está liberada por los jefes policiales, el intendente y el ministro de seguridad, que son socios de los narcos. Al policía que labura por dos mangos lo reprimen y persiguen. Por la noche esta calle es un rally de zombies que van a comprar falopa a Santa Rita y vienen para acá. Hay mugre acumulada y autos abandonados que usan para esconderse. Roban autos y motos para desarmarlos en el barrio”.n sintonía, Sebastián agregó: “Esto es José C. Paz, tierra de nadie. Tenés la calle detonada y la mugre por todos lados. A las 8 de la noche se murió todo. Hacés 5 kilómetros a San Miguel o Malvinas Argentinas y las cosas funcionan; acá esto es desidia. Acá hay mucha falopa, mucha vagancia y pibes colocados. En los semáforos, si no les das plata, te quieren pegar. Esa noche la policía vino al toque e hizo lo que pudo, pero es un municipio pobre. Las calles parecen bombardeadas con granadas. Cada cual hace lo que puede, tenés que vivir enrejado, poner cámaras y rezar”. Ambos coinciden en señalar como máximo responsable de esta situación a Mario Alberto Ishii, intendente de José C. Paz desde hace 28 años y ahora de licencia para asumir como senador en la Provincia de Buenos Aires. Y también a Lorena Espina, quien quedó a cargo del municipio de forma interina. La sensación de abandono institucional es constante entre los vecinos, quienes denuncian la escasez de recursos policiales y la complicidad de las autoridades políticas con el narcotráfico, expresando el agotamiento de vivir encerrados.Las autoridades municipales, en tanto, derivaron en la gobernación la responsabilidad frente al delito. En un comunicado firmado por la intendenta interina Espina se detalló que la Patrulla Urbana Municipal cuenta con 250 efectivos y 70 móviles propios, pero que el peso de la prevención queda en los hombros de funcionarios de la administración provincial.

Fuente: La Nación