Economía
Molinos ingresa al negocio de las galletitas con una compra en Tucumán
Molinos Río de la Plata dio un nuevo paso en su estrategia de crecimiento y diversificación. La compañía del grupo Perez Companc anunció la adquisición de un complejo industrial ubicado en Tucumán, lo que representa su ingreso al negocio de las galletitas, una de las categorías más fuertes y competitivas del mercado argentino.La planta pertenece al Complejo Alimenticio San Salvador, de la familia tucumana Luque, y está preparada para producir galletitas crackers, dulces, rellenas y bizcochos. Según informó la empresa, el establecimiento cuenta con capacidad para cubrir todo el proceso productivo, desde la recepción y molienda de trigo hasta la fabricación, el envasado y la distribución de los productos terminados.El ecosistema de Mercado Libre ya representa el 1% del PBI argentinoLa operación representa la concreción de una de las dos negociaciones que Molinos lleva adelante desde hace varias semanas. La primera era la planta de galletitas tucumana. La segunda, que todavía no se definió, es la compra del Grupo Ayudín, el negocio que reúne algunas de las marcas más tradicionales del mercado de limpieza del hogar, como Ayudín, Poett, Trenet y Pinoluz. En este caso, Molinos compite contra el grupo Newsan, que también hizo público su interés por el negocio.Con la adquisición de la planta de San Salvador, la compañía pone un pie en una categoría en la que hasta ahora no tenía presencia directa. Se trata de un mercado dominado por dos grandes jugadores: Bagley, controlada por Arcor y Danone, y Mondelez. Detrás aparecen compañías de menor escala, como Trío, Parnor, Okebon, Don Satur y 9 de Oro.La planta tucumana comenzó a operar en 2011 y será transferida a Molinos en noviembre próximo, una vez cumplidas las condiciones habituales para este tipo de transacciones. El acuerdo también incluye el traspaso del personal afectado a las operaciones del establecimiento.En la planta tucumana San Salvador produce la línea de galletitas La Providencia. La marca no forma parte de la operación -seguirá en manos de la familia Luque- y el ingreso al negocio del nuevo jugador será de la mano de alguna línea propia de Molinos (en el mercado se especula con Exquisita).“Esta adquisición representa un paso importante en nuestra estrategia de crecimiento de largo plazo y una apuesta para ingresar a una nueva categoría como la de galletas, que desarrollaremos con la fortaleza de nuestras marcas líderes que están presentes en todos los hogares de nuestro país”, señaló Agustín Llanos, CEO de Molinos Río de la Plata.Peñaflor acelera inversiones mientras la industria del vino busca recuperarseCrecer vía comprasLa compra se inscribe en una etapa de expansión para Molinos. Tras años concentrada en categorías como pastas, aceites, harinas, arroz, yerba mate, vinos y alimentos congelados, la empresa busca ganar presencia en nuevos segmentos de alta rotación vía adquisiciones.La estrategia la puso en marcha Luis Perez Companc cuando se alzó con el control operativo de la empresa familiar, tras completar un proceso de reorganización interna que incluyó la compra de las acciones que tenían parte de sus hermanos.Bajo esta política, la compañía sumó activos y marcas que la llevaron a ampliar su exposición dentro del consumo masivo, incluyendo las compras de NotCo en la Argentina y Uruguay, y de Bodegas Etchart.Molinos es una de las mayores compañías de alimentos del país y reúne marcas como Lucchetti, Matarazzo, Granja del Sol, Gallo, Don Vicente, Exquisita, Cocinero, Blancaflor, Preferido, Cruz de Malta y Nobleza Gaucha, entre otras.
Fuente: La Nación