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Darío Franco: todas las vidas del DT discípulo de Bielsa, que tardó 10 años en volver a primera y hoy es la sensación
Darío Javier Franco Gatti es un cordobés amable, que solo pierde los estribos ante una injusticia futbolera. Nacido en Cruz Alta, hace 57 años, fue un volante corajudo criado en Newell’s, tuvo dos instantes célebres en el viejo ciclo de Coco Basile en la selección (uno mágico, el otro traumático) y se retiró en Morelia, de México, en donde es una suerte de embajador. Es, sobre todas las cosas, un entrenador bajo el signo del Loco Bielsa.Y ahora, después de casi diez años sin dirigir en primera, entre angustias existenciales, malos desempeños y resultados del otro lado del mostrador, volvió a lo grande, en Gimnasia y Esgrima de Mendoza, un gigante que se sigue desperezando.Primero en el Grupo A del torneo Clausura, con 16 puntos, juega este viernes con Defensa y Justicia, le acaba de empatar 2-2 en el último suspiro a Boca (“creo que superamos al rival de principio a fin; en los primeros 15 minutos, si anotábamos tres goles creo que estaba bien”) y hasta se impuso por 3 a 0 sobre Independiente, en Avellaneda.La última vez que el hombre de casi 1,90m había estado en la máxima categoría había sido en Aldosivi, entre noviembre de 2016 y mayo de 2017. Apasionado del estilo Bielsa, prefirió mantenerse fuera de las grandes marquesinas, antes de traicionar sus convicciones.“Trato de incorporar cosas de él, como el pressing en el campo rival, el ataque con mucha gente, que el equipo sea solidario y que todos corran cuando la pelota se pierde”, descubría en su momento un hombre sereno, convertido en personaje desatado en el campo. “Grito mucho para que estén alerta. Todos nos conocemos bien, los pequeños detalles te hacen ganar o perder un partido. Los gritos tienen que ver para que el equipo mantenga la concentración”, reconocía Franco, que siempre definió a sus equipos como “ofensivos, con el énfasis en asumir riesgos”.Luego de Mar del Plata, el destierro.Instituto de Córdoba, en dos etapas, en el Nacional. San Luis de Quillota, en Chile, incluso en la Primera B, Olmedo (Ecuador, Serie A): dirigió unos meses al club ecuatoriano durante el año de la pandemia. En este periodo pasó dos años sin dirigir: lo que nunca. “Estoy esperando un proyecto.... bueno, en realidad, los proyectos no existen. Estoy esperando una buena oportunidad para dirigir”, sostenía, antes de visitar a la Tacita de Plata. Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Deportivo Binacional, de Perú, en donde apenas estuvo un par de meses. Almirante Brown, Quilmes, Arsenal. En la estación Sarandí estuvo al frente del equipo que solía ser la representación de los Grondona sobre el césped entre abril y octubre de 2025.Arsenal Fútbol Club informa que Darío Franco rescindió de mutuo acuerdo el contrato que lo vinculaba con el Club. #ArsenalFutbolClub pic.twitter.com/nujdnYYkoL— Arsenal Fútbol Club (@ArsenalOficial) October 20, 2025Asumió con el equipo en zona de descenso. Pese a cosechar una leve mejoría de puntos en la segunda etapa, el saldo de 24 partidos (8 victorias, 4 empates y 12 derrotas) no alcanzó para revertir la delicada situación institucional y deportiva. Dirigió en 17 clubes en 20 años de carrera. “Los desafíos que tuve en el ascenso fueron generalmente en clubes importantes, con presiones parecidas a las de primera”, solía aclarar. Cuando llegó al estadio Centenario, por ejemplo, sostuvo: “Vengo a Quilmes porque es un grande del fútbol argentino. Me sedujo llegar a un club que siempre está con intenciones de ser más grande de lo que es”.De irse a la B a convertirse en la sensación de la Liga Profesional. Agustín Módica es el goleador del torneo, con 8 gritos. Esteban Fernández encabeza la nómina de asistencias, con 3. Del medio hacia arriba, juegan todos bien, como Facundo Lencioni, Luciano Cingolani e Ignacio Sabatini. Según las páginas especializadas en datos, el plantel vale unos 16 millones de euros. Cuatro millones menos que el pase de Thiago Almada a River.En su presentación en la Cordillera, habló de los viejos tiempos. “Yo hace algún tiempo que no dirigía en primera, pero siempre estaba la posibilidad, la esperé y la voy a aprovechar sin ningún tipo de dudas, así que estoy feliz de esta posibilidad. Vengo de dirigir el último torneo en la B Nacional y estoy bien, con muchas ganas, muy predispuesto, muy ilusionado. Creo que hay plantel suficiente como para que el equipo juegue bien y que eso te permita ganar”, sostenía. Cumplió en los dos rubros. Y apunta a la próxima Copa Sudamericana.De aquel pelo abundante, entre rulos rubios, pasó una vida. “Yo tuve seis meses soñados y pude jugar en la selección. Coco Basile estaba tan loco que me daba la camiseta número 10. Cuando me fracturé la tibia y el peroné en la Copa América 1993 perdí mucho terreno y a pesar de que llegué a jugar en la gira previa al Mundial, me terminé quedando afuera”, le contó a TN, en una charla cuando tenía la ilusión de ascender a Almirante Brown a primera.En esa otra vida, el mediocampista orgulloso del pico y la pala en la zona media, llegó a marcar cuatro goles en el ciclo Basile. Contra Hungría, en 1991, en el debut del DT del vozarrón en la victoria por 2 a 0, en Rosario. Ante Inglaterra, ese mismo año, un cabezazo histórico en el empate 2-2 en Wembley por la Copa Sir Stanley Rous. Y... ante Brasil, siempre en el mismo año, metió dos, en el triunfo 3-2 por la etapa final de la Copa América que se disputó en Chile.“Por ahí aparecen mis hijos y me lo muestran, cuando hay algún aniversario o fecha recordatoria. ‘Mirá, papá… Hace tantos años que metiste el gol en Wembley’. Ahí lo veo. Son lindos recuerdos para compartirlos con ellos, que no pudieron disfrutarlo en vivo en mi carrera. La tecnología les permite verlos ahora y te lleva a aquellos tiempos", le recordó a la Voz del Interior.Todas las rutas de Franco conducen a esta aventura, que gana y gusta. Que recupera sus raíces y que desmiente, de algún modo, esa teoría que tiene en la cabeza: “La vida del técnico es ingrata, pero nos gusta vivir al límite”.
Fuente: La Nación Deportes