Búsqueda del sueño americano: la argentina que fundó una marca de accesorios en cuero y ahora se posiciona en EE.UU.

“Nuestra historia empieza en el campo” es el lema detrás de Tentroya, una marca de accesorios de cuero que recupera la historia familiar de la fundadora, Lía Protto. 18 años después de su fundación, la empresaria argentina busca consolidar su compañía en Estados Unidos, un mercado caracterizado por el consumo masivo. El inicio de Lía Protto en la industria de la moda Protto estudió abogacía y obtuvo su título a los 23 años. Con los años, se especializó en el área de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) para compañías de seguros y fue reconocida por su labor. “Antes de terminar la universidad, era la época del auge de las ART, por lo que el mismo trabajo me fue llevando a especializarme en ese rubro. Era muy bueno mi trabajo”, dijo, en diálogo con LA NACION. Tras ejercer por casi tres años, Protto sintió que no quería dedicarse a la abogacía el resto de su vida. Fue así como decidió inscribirse en un curso de diseño de indumentaria en la Escuela Argentina de Moda, un entorno que abrió un mundo nuevo de texturas y libertad creativa. “Pasé de un mundo de leyes a la imaginación. Me enamoré de la escuela, de todo lo que me enseñaron y descubrí mi parte más creativa”, recordó con una sonrisa. Luego de completar el curso, realizó una especialización en Marketing de Moda y diseñó vestidos de novia o de alta costura para sus amigas. El concepto detrás de Tentroya Al explorar su faceta creativa en la Escuela Argentina de Moda, dejó el estudio jurídico para incorporarse al restaurante de su familia. Con el auge del turismo durante esa época, identificó en el local una oportunidad para incursionar en el diseño de productos con cuero. “Yo dije: ‘Bueno, mi familia tiene un restaurante y el cuero es un producto muy personalizado. Hagamos una mezcla acá y empecemos a diseñar algo que tenga que ver con aquello que el turista busca’”, señaló. En un principio, su idea era crear chaquetas de cuero. No obstante, sus clientes comenzaron a pedirle productos más pequeños, lo que la llevó a incursionar en el diseño de carteras y accesorios. “La mayoría de la gente me decía que eran muy caras las chaquetas y que si contaba con un producto más pequeño. A partir de ahí, exploré un poco más con billeteras y carteras”, dijo. Los comienzos de Lía Protto con Tentroya En 2008, Protto fundó Tentroya. El nombre parte de uno de los caballos más veloces del criadero que tuvo su padre en Entre Ríos. “Cuando era chica, salió una nota en el diario que titulaba ‘Tentroya, más veloz que el viento’. Al ver el título, recuerdo la felicidad que tenía junto a mi hermano. Desde ahí me quedó el nombre en la cabeza”, relató. Los primeros meses fueron duros para la empresaria. Protto abrió un showroom en Puerto Madero, cerca del restaurante familiar, con la ilusión de captar el turismo. No obstante, el tráfico de personas era casi nulo.“Me contacté con agencias de viaje que organizan tours para turistas y entonces los llevan de repente a comer y a algún lugar de cuero, pero era muy difícil”, dijo. Ante la falta de personas, lanzó una primera página web para empezar a vender sus productos de manera digital. “Por un lado, fue una linda transición, y por otro lado, recuerdo todo lo que tuvimos que hacer para tratar de vender un poco más”, señaló. Posicionamiento de Tentroya en EE.UU. Conforme Tentroya se posicionaba en Buenos Aires, Protto tuvo la iniciativa de exportar su marca. Luego de asistir a una conferencia sobre internacionalización de marcas en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD), contrató al especialista que dictó la charla para que la ayudara a trazar el plan de negocios y analizar los mercados. Antes de emigrar a EE.UU., realizó una prueba piloto en Chile y exploró otras zonas como Uruguay y Paraguay. Esto le permitió poner a prueba la logística de exportación en un país cercano. “Fue una evaluación buena porque cometimos todos los errores y pudimos aprender de eso”, señaló.A partir de esta experiencia, la empresa consolidó su presencia en EE.UU. desde Miami, Florida. Sin embargo, pese a establecerse en el Estado del Sol, aseguró que este no constituye su principal mercado de consumo. “En Miami hay mucha comunidad latina, entonces los argentinos, colombianos o venezolanos están acostumbrados a ese tipo de producto armado y diseñado”, aseguró. Los estados donde Tentroya tiene mayor presencia son Texas, California y Nueva York. Con respecto al Estado de la Estrella Solitaria, Protto lo atribuye, en parte, a la conexión cultural de sus habitantes con el campo, los animales y el mundo ecuestre. Con relación a Nueva York su público son aquellas personas que buscan diferenciarse de las marcas de lujo tradicionales al usar etiquetas pequeñas, exclusivas y con historia. “Le vendemos al de las afueras de la ciudad grande que consume moda y quiere usar algo diferente. Cuando descubres esa marca que tiene calidad, artesanía y un producto distinto, te dan ganas de contarle a alguien sobre tu descubrimiento”, dijo. Este consumidor, que busca alternativas a las grandes marcas, se convirtió en uno de los principales motores del crecimiento de Tentroya en EE.UU. Para responder a esta demanda, la empresa desarrolló una estrategia comercial basada en la venta mayorista, con foco en pequeñas boutiques que valoran la exclusividad. El nuevo camino de Tentroya Protto busca llevar los valores de su marca a más mercados de EE.UU. La empresaria apunta a lograr un mayor alcance dentro del mercado masivo del país, sin perder el posicionamiento que la distingue dentro de un nicho pequeño y exclusivo. “En Estados Unidos todo es a gran escala. Así que lo que nosotros tratamos de hacer es meternos en un nicho pequeño y diferenciarnos por lo más exclusivo y artesanal”, destacó. Su paso por el país norteamericano también contempla incorporar otras prendas y accesorios, como zapatos, y apostar por materiales ecológicos, como cueros elaborados a base de cactus o de desperdicios de frutas. Estos objetivos marcan el camino de Lía Protto, un recorrido que representa, al igual que Tentroya, el impulso constante de crear algo único a partir de sus raíces argentinas.

Fuente: La Nación