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Es padre de seis hijos, vivió 23 años con una orden de deportación y quedó a un paso de ser enviado a Laos
Un hombre vivió en Estados Unidos durante 23 años con una orden final de deportación. Nacido en un campo de refugiados en Tailandia, llegó a territorio norteamericano en 1979 y en 1997 cometió un delito que conllevó al comunicado de expulsión. No obstante, no fue sino hasta 2025 que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) lo arrestó al terminar su turno nocturno en una planta automotriz y desencadenó una lucha legal y comunitaria de 100 días para evitar su deportación a Laos.Tenía la green card, fue arrestado por el ICE y quedó al borde de la deportaciónLue Yang nació apátrida en el campo de refugiados de Nong Khai, en Tailandia, en 1978, luego de que su familia huyera de Laos tras la Guerra de Vietnam. Su padre, Lo Yang, había sido reclutado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) para rescatar pilotos estadounidenses derribados, y terminada la guerra, el gobierno laosiano persiguió al pueblo hmong por haber tomado partido.Con este antecedente, se asentaron en EE.UU. en 1979, hasta que 18 años después llegó el primer inconveniente migratorio. En su segundo año de secundaria, en 1997, Yang participó en el robo de una vivienda desocupada junto a tres amigos y fue detenido por la policía.Por este delito, cumplió diez meses de cárcel. “Era como: ‘Haremos algunos robos, pero no cuando haya gente en casa’. Fue una estupidez”, declaró, según reprodujo The New York Times, sobre aquel momento de su juventud.Como consecuencia, perdió su residencia permanente y en 2002 se emitió una orden final de deportación en su contra. Durante más de dos décadas, el gobierno de EE.UU. no ejecutó el documento debido a que Laos se negaba a aceptar deportados a gran escala.En este período, el migrante rehizo su vida: obtuvo su GED, estudió en la universidad comunitaria, se casó, tuvo seis hijos, trabajó casi diez años como técnico de torque automotriz, asumió la presidencia de la Hmong Family Association of Lansing y se convirtió en sanador espiritual.La condena penal había sido eliminada del registro estatal en 2018, pero todo se reactivó durante la segunda presidencia de Donald Trump. En 2025, con la presión diplomática sobre Laos para aceptar deportados, el ICE procedió con su arresto. Según relató Yang, acababa de terminar su empleo nocturno en una planta automotriz de Michigan cuando dos automóviles sin distintivos se le acercaron y le bloquearon el paso. Allí fue detenido.El migrante fue arrestado por el ICE cuando salía del trabajoDebido a que Yang no calificaba para libertad bajo fianza por tener una orden final de remoción, su esposa organizó un centro de operaciones de cinco pantallas en su sótano para coordinar su defensa. En principio, intentaron anular la condena original al argumentar una violación a sus derechos de la Sexta Enmienda, pero el fiscal del condado de Clinton, Tony Spagnuolo, rechazó el pedido. Luego, a principios de agosto de 2025, solicitaron un perdón gubernamental a la gobernadora demócrata de Michigan, Gretchen Whitmer.La familia recolectó más de 200 cartas de testimonio de la comunidad y logró apoyo político bipartidista de las legisladoras estatales Mai Xiong y Stephanie Chang, así como del representante federal republicano Tom Barrett.El migrante estuvo a punto de ser deportado en dos ocasionesTras estar recluido en Michigan y ser trasladado a Arizona encadenado, fue llevado a la pista de abordaje de un avión con destino a Asia en agosto de 2025, pero fue retirado en el último minuto porque su nombre no figuraba en la lista.Luego del esfuerzo de la familia para reunir testimonios y apoyo político, en el día 99 de su detención, la gobernadora Whitmer le concedió el perdón formal. Sin embargo, los oficiales del ICE no recibieron el aviso y le dijeron que su nombre seguía en la lista de deportados.Finalmente, Yang fue embarcado en un avión de remoción que despegó de Baltimore el 23 de octubre. Durante el viaje, Yang sintió que la aeronave se inclinaba bruscamente, y se esparció el rumor de que regresaban debido a presuntos problemas de autorización en el espacio aéreo internacional, según contó a The New York Times.Al aterrizar, un oficial verificó su expediente y confirmó que no podían enviarlo a Laos. El hombre debió afrontar aún un mes adicional de trámites para reabrir su caso migratorio y anular la orden de remoción.Cumplido este plazo, regresó a su hogar en St. Johns, Michigan, y recuperó su estatus de residencia permanente. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) criticó la decisión de la gobernadora Whitmer.En una declaración citada por el medio, los funcionarios afirmaron que Yang debía ser deportado y lo calificaron como una “amenaza a la seguridad pública”. Actualmente, el migrante trabaja horas extra en su empleo para costear las deudas legales y, junto con su esposa, asesora a otras familias hmong que enfrentan órdenes de deportación.
Fuente: La Nación