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Un referente de la poderosa industria alimentaria de Brasil sobre las medidas de Milei: “Son muy duras y perjudican principalmente a los más pobres”
Un referente de la poderosa industria de la alimentación animal de Brasil, uno de los principales competidores agroindustriales de la Argentina, consideró que las medidas económicas del presidente Javier Milei son “muy duras” y perjudican, dijo, especialmente a los sectores de menores ingresos, aunque reconoció que pueden favorecer la llegada de inversiones extranjeras. Se trata de Ariovaldo Zani, CEO del Sindicato Nacional de la Industria de Alimentación Animal (Sindirações), quien en tanto defendió un Estado más pequeño y un mayor protagonismo de las empresas privadas. El dirigente también trazó un paralelismo entre ambos países, describió las dificultades que enfrenta el campo brasileño por el endeudamiento y las elevadas tasas de interés y explicó los cambios tributarios que se están implementando en su país.“Las medidas que tomó Milei son muy duras. Acaban realmente perjudicando principalmente a los más pobres”, afirmó en una entrevista con LA NACION, en el marco del Congreso de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (Caena). Sin embargo, inmediatamente introdujo una diferencia entre los efectos sociales y económicos de esas políticas. “Por el lado económico, atraen nuevos capitales, porque con esas medidas del presidente Milei las empresas extranjeras, los inversores, perciben más credibilidad y seguridad para invertir en el país”, sostuvo.El gigante Cresud produjo más y mejoró ingresos, pero el negocio agropecuario tuvo una pérdida operativa de $15.441 millonesEl directivo explicó que su interpretación responde también a la posición que mantiene la industria que representa respecto del papel del Estado. “Nosotros representamos a un sector industrial que entiende que las inversiones deben darse en el sector privado y que el Gobierno debe preocuparse por la seguridad, la salud, la educación y los aspectos sociales”, señaló. En esa línea, consideró que “el Estado tiene que ser más pequeño y dejar que el sector privado haga las inversiones en el sector productivo”. Según su visión, una estructura estatal más reducida permitiría destinar una mayor proporción de la recaudación tributaria a mejorar las condiciones sociales de la población.Sin embargo, Zani consideró que las transformaciones económicas pueden tener resultados de largo plazo. “Entiendo que es un camino para que las generaciones futuras puedan beneficiarse de eso. Tal vez el presidente Milei, por su temperamento, por su manera de actuar, sea un poco más exagerado”, expresó.Brasil es uno de los principales productores y exportadores mundiales de proteínas animales, y su industria de alimentación animal constituye un eslabón estratégico para las cadenas de carne vacuna, pollo, cerdo, leche y huevos. Produjo alrededor de 94 millones de toneladas de alimentos para animales y suplementos en 2025, mientras que para 2026 se proyecta un volumen cercano a 97 millones de toneladas.El directivo explicó que el sector destinó durante el último año aproximadamente 170.000 millones de reales, una suma que estimó entre US$30.000 millones y US$40.000 millones, exclusivamente a la adquisición de materias primas e ingredientes. El principal destino de la producción de alimentos balanceados es la avicultura. En 2025, la fabricación de raciones para pollos de engorde alcanzó aproximadamente 37,85 millones de toneladas, a las que se sumaron 7,43 millones de toneladas para gallinas ponedoras. En la producción porcina se utilizaron alrededor de 22,5 millones de toneladas, mientras que los bovinos de carne y leche demandaron 7,76 millones y 7,66 millones de toneladas, respectivamente. El mercado de alimentos para perros y gatos alcanzó unos 4,04 millones de toneladas, mientras que la acuicultura representó alrededor de 1,9 millones de toneladas.“Brasil es el mayor exportador de carne de pollo y un gran exportador de carne bovina. Nuestra industria de alimentación animal, tanto brasileña como argentina, depende del desempeño de esas industrias productoras y exportadoras de carnes”, explicó.El directivo contó que Brasil aprobó el nuevo esquema contempla la sustitución progresiva de distintos tributos por un sistema de imposición sobre el consumo, con una contribución federal y un impuesto compartido entre estados y municipios. La transición comenzó en 2026, tendrá una etapa importante a partir de 2027 y se completará en 2033. “Después de 40 años de discusión entre parlamentarios y políticos, finalmente fue aprobado un nuevo régimen tributario completamente diferente del que tuvimos durante las últimas décadas. Todo el mundo está haciendo pruebas para que los sistemas de emisión de facturas y las empresas puedan adaptarse a este nuevo modelo de pago de impuestos”, afirmó. Zani consideró que uno de los principales problemas históricos de Brasil fue la superposición de impuestos nacionales, estaduales y municipales, cada uno con sus propias reglas.“Una empresa del mismo tamaño en Estados Unidos puede tener un departamento de impuestos con diez funcionarios, mientras que en Brasil necesita 300”, ejemplificó. A su entender, la reforma busca terminar con esa burocracia y establecer un esquema más equilibrado. “Algunos sectores pagarán menos impuestos de los que pagaban y otros pagarán más. Uno de los motivos de la reforma es intentar traer armonización, equilibrio y neutralidad para todos los sectores”, explicó.FinanciamientoZani también se refirió a la situación financiera de los productores agrícolas brasileños y describió un escenario de creciente preocupación por las dificultades para afrontar los compromisos crediticios. “Estamos viendo en Brasil, en la agricultura, una crisis de créditos. Hay una deuda muy grande porque hace dos o tres años se buscaba crédito al 2% anual, pero ahora es del 14%”, afirmó. Según explicó, el cambio en las condiciones de financiamiento complicó la situación de productores. “Tienen una deuda muy grande y no van a poder pagar”, advirtió.El dirigente calificó el escenario como especialmente delicado. “Tenemos hoy una situación de endeudamiento agrícola muy grande, peligrosísima”, expresó. En ese contexto, señaló que existen conversaciones entre representantes del sector agrícola y autoridades brasileñas para encontrar alternativas que permitan refinanciar o renegociar los compromisos. “El sector agrícola y el Gobierno tienen que encontrar un camino para refinanciar o renegociar, porque no van a poder pagar”, sostuvo.Por último sostuvo que tanto Brasil como la Argentina necesitan políticas de Estado que trasciendan los mandatos presidenciales. “Un país necesita un direccionamiento, una política de Estado, no de gobierno”, sintetizó.
Fuente: La Nación