Fuerte contraste: la carne de cerdo dio un batacazo de ventas y los chacinados no repuntan

Pese a que en septiembre pasado el consumo masivo volvió a registrar números negativos, la carne de cerdo fresca continúa ganando terreno en las preferencias de los consumidores argentinos. En ese periodo, sus ventas crecieron 13,4% interanual y alcanzaron el nivel más alto de la serie para un mes que no sea diciembre, cuando tradicionalmente aumenta la demanda por las Fiestas de Fin de Año. En contraste, los chacinados registraron una caída de 9,7% y encadenaron siete meses consecutivos en baja.Según el último informe de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha), las ventas de carne fresca impulsaron la actividad, mientras que los chacinados cayeron. La brecha entre ambos segmentos alcanzó 22,7 puntos porcentuales, la mayor desde que comenzó la medición. Para la entidad, “el cerdo gana la parrilla”.El Niño: nadie puede impedir que ocurra, pero sí evitar buena parte de sus dañosPese a esa divergencia, las ventas totales de carne porcina y chacinados aumentaron 2% frente a septiembre de 2025. En los primeros nueve meses de 2026, el sector acumuló una mejora de 1,3%, con un avance de 7,7% en carne fresca y una contracción de 4,9% en los productos elaborados.Francisco Do Pico, director Ejecutivo de Caicha, señaló: “Si se mantiene un crecimiento de entre 11% y 12% sobre las cerca de 800.000 toneladas de 2025, la producción de carne porcina cerraría el año en torno a las 890.000 toneladas, un nuevo récord. Mientras la carne vacuna siga cara, el cerdo va a seguir ganando terreno”.Para Juan Uccelli, consultor del sector porcino, la actividad atraviesa un año favorable, con perspectivas de crecimiento tanto en la producción como en el consumo. “En 2026, el sector porcino en la Argentina va a crecer, va a ser un año bueno, por más que nos faltan cerrar octubre, noviembre y diciembre, va a ser un año de bueno a muy bueno”, señaló a LA NACION. El especialista estimó que la producción aumentará hasta un 8,5% en el año, aunque indicó que algunas proyecciones ubican la expansión entre 10% y 12%. “Año extraordinario”: Brasil prevé la mayor importación de trigo en 30 años y abre una oportunidad para la ArgentinaUccelli también destacó la evolución del consumo de carne porcina. Según sus estimaciones, la ingesta ya supera los 25 kilos por habitante al año si se considera tanto la comercialización formal como la informal. Sobre este último circuito, advirtió que “hoy la informalidad supera el 22% de la faena total” y sostuvo que, entre las tres principales proteínas animales, el cerdo es el que presenta mayor nivel de informalidad.Uno de los factores que ayuda a explicar el avance de la carne fresca es su evolución frente a los precios de las otras proteínas animales. Desde diciembre de 2023, el valor de la carne porcina aumentó 182%, mientras que el de la vacuna subió 227% y el del pollo, 191%. Esa diferencia modificó los precios relativos y convirtió al cerdo en una alternativa más económica para los consumidores.Según el relevamiento de Caicha, la carne porcina quedó 13,8% más barata que la vacuna y 3,1% por debajo del pollo en términos relativos frente a diciembre de 2023. En otras palabras, con el dinero que antes alcanzaba para comprar un kilo de carne vacuna, hoy se puede adquirir 16% más de cerdo. Esa ventaja ayuda a entender el crecimiento de las ventas de cortes frescos porcinos.La evolución también se observa en los precios acumulados durante 2026. En los primeros nueve meses del año, la carne porcina aumentó 18,1%, frente al 20,5% de la vacuna y el 27,5% del pollo. En septiembre pasado, sin embargo, el índice de precios del cerdo subió 1,3%, por encima del incremento mensual del vacuno, de 0,9%, y del pollo, de 0,2%. El indicador general de Alimentos y Bebidas del Indec avanzó 2%.Las ventas de chacinados profundizaron su caída durante el año: bajaron 1,1% en el primer trimestre, 3,8% en el segundo y 9,9% en el tercero. En contraste, la carne fresca volvió a acelerarse y creció 10,8% entre julio y septiembre, tras una suba de 10,3% en el primer trimestre y de 2% en el segundo.En septiembre, el salame milán lideró las subas mensuales, con 2,5%, seguido por el salame y la costilla de cerdo, con 2,4%. En el acumulado del año, la hamburguesa porcina registró el mayor aumento, de 38,8%, mientras que el jamón crudo tuvo el menor, con 9,7%.Más allá de la evolución del consumo, Uccelli advirtió que el fuerte crecimiento de las importaciones fue uno de los factores que condicionaron el negocio durante este año. Según señaló, el ingreso de carne del exterior afectó el precio que reciben los productores locales, sin que eso se tradujera en una reducción equivalente para el consumidor.El consultor sostuvo que el fuerte aumento de las importaciones presionó los precios que reciben los productores, pero no benefició a los consumidores. Según afirmó, la diferencia entre el costo importado y el precio local queda en manos de importadores e intermediarios.Pese a la pérdida de poder adquisitivo, el especialista proyectó un cierre de año de bueno a muy bueno, impulsado por una demanda sostenida y una carne de cerdo que sigue siendo una opción accesible para los consumidores.Otro indicador que destacó Uccelli es el nivel de utilización de las instalaciones. Según sus datos, en septiembre la capacidad de faena porcina se ubicó en 90%, mientras que la vacuna se encontraba por debajo del 70%. Do Pico dijo que para noviembre y diciembre esperan el pico estacional habitual, porque diciembre es históricamente el mes más fuerte del año, con las Fiestas, el lechón, el matambre, el jamón y la picada.De cara a 2027, destacó que el sector necesitará sostener la competitividad de la carne porcina frente al vacuno y el pollo, evitar que las importaciones desplacen a la producción nacional y recuperar el poder adquisitivo para impulsar las ventas de chacinados. Además, subrayó la importancia de abrir nuevos mercados, especialmente para las menudencias porcinas en China, con el objetivo de aprovechar toda la res, ganar escala y mejorar la rentabilidad.

Fuente: La Nación