En el Gobierno debaten medidas de reactivación económica pero Milei se muestra inflexible

“Los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”. Javier Milei, que a lo largo de estos tres años de gobierno encontró distintos vericuetos retóricos para sortear los tropiezos del plan económico, tuvo este desliz de máxima sinceridad el jueves en una entrevista con Radio Rivadavia. Fue la primera vez que lo admitió así.En el núcleo chico del Gobierno los dichos del Presidente no causaron sorpresa. Primero porque parte del ala política hace meses detecta que la calle da signos de atención, como el desempleo o la falta de poder adquisitivo. También porque, según cuentan en la Casa Rosada, este panorama que trazó Milei -y que le achacó únicamente a factores externos- había sido delineado por el ministro de Economía, Luis Caputo, a su vuelta de Tailandia, donde viajó para las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial.Fuentes al tanto aseguran que, al regresar a la Argentina, Caputo describió a la mesa política una situación global “no muy venturosa” a nivel geopolítico hacia adelante, con impacto en los mercados. El ministro de Economía les advirtió a los dirigentes más encumbrados del Gobierno los alcances de ese “shock externo” que observan los actores internacionales con los que se encontró y cómo eso podría afectar a la Argentina, sobre todo con un crecimiento inferior al esperado. Justo en el arranque de la campaña electoral hacia 2027. Esta semana el riesgo país tuvo su pico máximo en mucho tiempo: 710 puntos.“Esto impacta en las variables en el momento en que uno no quiere”, se lamenta una alta fuente del Gobierno que, por ahora, se agarra de los problemas de la economía mundial para justificar el corrimiento de las metas locales y para explicar por qué finalmente la Argentina no está atravesando los prometidos mejores 18 meses de la historia.“La desaceleración del crecimiento tiene una explicación muy clara: hay un mundo con un sacudón muy importante, que le pega a los emergentes, y la Argentina está creciendo menos”, alegan fuentes oficiales, que rápidamente aclaran: “Pero no se discute ni el rumbo, ni el programa”.Milei reiteró esta semana que piensa “morir con las botas puestas”. No obstante, en los despachos oficiales los funcionarios exhiben una tesitura menos relajada que en otros tiempos y empiezan a dar un debate interno para ver si pueden flexibilizar la posición del Presidente. apelan a la creatividad para pensar medidas que, dentro del plan, puedan contener al electorado frente a un rumbo que no será lo auspicioso que el Gobierno ofrecía. Piensan cómo reactivar a través de inversión, crédito, y algunos vericuetos políticos.Un RIGI para Pymes es una de las propuestas en análisis. En el Gobierno hay funcionarios que también creen que se podría ralentizar el esquema de quita de subsidios de 2027. A esta altura, no son pocos los que se entusiasman con que tal vez el FMI relaje las metas para la Argentina en medio de la turbulencia internacional.“Van salir medidas para reactivar, que no vayan en disonancia con el plan, como los créditos con fondos del FGS. Pero hoy esas medidas no están claras”, describen en el Gobierno. Todos aclaran que finalmente dependerá de Economía y del filtro de Milei.El paso del Presidente por España tampoco llevó calma a algunos actores del oficialismo que dicen no saber “qué le pasa” al Presidente, quien todavía no tiene garantizada la reelección. Gente cercana a él lo reporta irritable. Allá arremetió contra una periodista sin temor a quedar grabado. Su curita en el cuello despertó todo tipo de comentarios, también internos. “Llegaron a preguntar si se estaba liposuccionando la papada”, se quejó una fuente del Gobierno. La versión oficial: una caída en la ducha.Por el contrario, hay sectores puertas adentro que se convencen de que las críticas constantes a Milei lo reposicionan: “Si todo el tiempo lo atacan, lo victimizan. Es un tipo que putea, pero indignado de que los poderosos lo ataquen. Y la gente se puede poner de su lado, como un tipo común al que todos le buscan algo”.Sí hubo coincidencias en los despachos oficiales en torno de que la forma en que el Presidente afrontó el debate por el “no llegar a fin de mes” no fue la más empática. El mensaje más digitado, por el contrario, buscará un Milei que hable de lo que se logró: reducción de la inflación, baja de la pobreza, control de la calle.Dentro de la Casa Rosada, un esquema altamente verticalista, los funcionarios de más peso evitan adentrarse en el día a día del Presidente y en sus polémicas. “Todos estamos por el modelo; después, cada uno con sus formas”, dicen, para evitar criticar a su jefe.Mientras, el dilema político se mezcla con el económico. Caputo usó su resumen del viaje a Tailandia para insistir, una vez más, con que se necesita un acuerdo con los gobernadores como plafón para sortear la turbulencia internacional y ganar la elección. “Él es un trader, su variable es el mercado, pero en otra parte del Gobierno hay una lectura política de que para los oficialismos es mejor cerrar en año electoral. Además, si cerrás ahora, le anticipás a la oposición todo lo que vas a hacer y perdés el factor sorpresa”, refiere una fuente, que expone el conflicto que sigue librándose al interior del Gobierno.Karina Milei y los Menem tienen vocación acuerdista (a diferencia de 2025), están negociando, pero no quieren “regalarse” antes de tiempo, dicen quienes hablan con ellos. Este es el sector más esperanzado con que la economía en unos meses puede estar mejor y que LLA logre así un pacto más favorable. En esa terminal insisten con que los gobernadores apoyen la quita de las PASO y que el detalle del acuerdo 2027 se discuta después. Hay gobernadores que plantean que si no hay garantías y no se ultima todo junto, no van a dar sus votos.El diálogo desordenado, y también el hartazgo de los más apurados, se percibe en las charlas con los distintos actores de la mesa chica. No solo hay diferencias en cuanto al deadline para definir los acuerdos (octubre, noviembre, diciembre). Además aparecen voces que no descartan que si la discusión por las PASO no se termina este año, pase al que viene, en desmedro de otras fuentes que advierten por una posible judicialización. Es que la Cámara Nacional Electoral ya dijo que debería hacerse antes de fin de año.Las distintas visiones que hay en la Rosada sobre las legislativas de 2025 también inciden en el debate para 2027. Mientras el kari-menemismo cree que haciendo valer el sello libertario consiguió un know how que los llevó a la victoria y a reforzar el Congreso, sus detractores internos avisan que eso fue posible gracias al rescate de Scott Bessent.“Todo empieza a tener el mismo olor que con [Mauricio] Macri, parece ir todo camino a lo mismo... Tenés los antecedentes de Cambiemos y lo de 2025... ¡No sé qué están esperando [para acordar]!”, exclama una voz libertaria que puja por cerrar ya.Las fuentes internas que ven con pesimismo el proceso que atraviesa el Gobierno por estos días reparan sobre otra cuestión: el factor Bullrich. “Tenés el problema de Patricia, que Macri no lo tenía”, dicen.En las altas esferas del Gobierno ya dejan trascender como “probable” que Milei le ofrezca la vicepresidencia. ¿Una señal para que se calme? Ella dijo que no va a aceptar porque sí. Quiere poder de decisión. Y su timing de la calle le hace sentir desde hace meses ruidos que la Casa Rosada desoye.La senadora juega al fleje. Este viernes publicó un video. Dijo que ella “conoce la Argentina”. La misma semana en que ratificó estar preparada para ser presidenta. En su entorno aseguran que ahora no va a anunciar un quiebre, pese a que su nuevo material lo musicalizó con una banda que sugestivamente se llama Plan B.

Fuente: La Nación