San Martín de los Andes: los clásicos y las aperturas para disfrutar de la localidad patagónica

Cuando yo era chica, mamá decía que San Martín de los Andes estaba “como encajonada” y la comparaba con Bariloche. A mí, en cambio, eso me gustaba. Que fuera un pueblito caminable, con trazado clásico y compacto. Veníamos en los 90 para esquiar, y nos alojábamos en unas cabañas muy prácticas a dos cuadras de la subida al cerro Chapelco. En el invierno del año 2000 volví con mis amigas –mi primer viaje “sola, con amigas”–, otra vez a esquiar. Nos quedamos en la casa de mi amiga Chechi, a una cuadra del Lácar. Volví en el verano de 2007, camino a Chile, con mis primas. Esta vez dormimos en un hostel algo más alejado. Y, por primera vez, la vi grande… Aunque no tan grande como la vería en 2016, cuando llegué por trabajo con un grupo de modelos dispuestas a posar en traje de baño sobre la nieve.Esta vez, con los fresnos amarillos y varios días para desentrañarla, San Martín de los Andes me pareció una ciudad madura. Puede que ya no sea ese pueblito encantador de los 90, pero tampoco siento que haya perdido la magia. Hay un semáforo en la entrada, sí. Y tráfico para ir y volver al aeropuerto. Hay barrios cerrados, grandes emprendimientos que cuelgan de las laderas y más del doble de habitantes. Pero también hay restaurantes con personalidad, museos que ponen en valor la historia del pueblo –tanto de los mapuches como de los pioneros–, emprendedores que se profesionalizaron, nuevos circuitos para caminar el bosque andino patagónico y hoteles de nivel internacional.Esta vez descubrí que a la tradicional calle patagónica General Roca –por Julio Argentino– se suma aquí otra llamada Rudecindo Roca –por su hermano–, y ambas corren paralelas. También está la Perito Moreno –por Francisco Pascasio– que se cruza con la Mariano Moreno. Las caminé estimulada por las nuevas aperturas y contenta por regresar a los clásicos que se reinventaron. Y le encontré razones de sobra para volver, para que fluya la nostalgia y una vez más me cautive.MUSEO DE LOS PRIMEROS POBLADORESEs un sitio fundamental para comprender los orígenes de la localidad. Funciona en una casa de madera que fue construida en 1931 como sede de la primera sociedad de fomento. Entró en desuso tras la creación del Palacio Municipal. Entonces se desmontó y trasladó con bueyes varias veces, hasta que un arquitecto consiguió que fuera declarada patrimonial y, en 1989, una motoniveladora la llevó hasta el lugar donde está hoy, frente a la plaza San Martín.Devenida en museo, quedó muy bien puesta con fotos, mapas, infografías y objetos históricos. Rodolfo Rudy Heidecker, guía del lugar, comparte datos interesantísimos. Cuenta que los mapuches están en esta zona desde hace más de 3.000 años y que el Ejército Argentino llegó hasta acá a fines del siglo XIX. “Sin embargo, aquí no hubo grandes batallas como en el norte de Neuquén. El cacique Bartolomé Curruhuinca pactó con el Ejército, se ofreció como guía baqueano y salvaguardó a buena parte de su pueblo. Algunos fueron desplazados, pero décadas más tarde se les restituyó parte de las tierras”, asegura.San Martín de los Andes fue fundada el 4 de febrero de 1898 por el teniente coronel uruguayo Celestino Pérez, enviado por Rudecindo Roca. La fundación ocurrió cuando todavía estaba en litigio la cuenca del Lácar. Recién en 1902 el rey de Inglaterra –Eduardo VII–, que había sido designado árbitro para resolver el límite entre ambos países, se expidió a favor de la Argentina. Se basó en los estudios que le entregó el coronel Sir Thomas Holdich, quien recorrió la región junto con las comisiones de Chile y Argentina, entre cuyos integrantes estaba el perito Francisco Pascasio Moreno. Prócer nacional, sostenía que el curso de un río podía desviarse, pero que las altas cumbres no.Heidecker comenta que a comienzos del siglo XX muchos inmigrantes holandeses y sirio-libaneses llegaron a la región y se instalaron alrededor del lago para explotar el raulí. Funcionaban ocho aserraderos, con unos 250 operarios distribuidos a lo largo de 42 kilómetros. La madera, que era muy resistente, se trasladaba desde el lago Lácar en balsas. Todo terminó en 1937, cuando se creó el Parque Nacional Lanín.Gratis. Martes a viernes, de 9 a 20; sábados y domingos, de 17 a 20 horas. Juan Manuel de Rosas 700. T: (2972) 41-2306. IG: @museoprimerospobladoresEXCURSIÓN A HUA HUMEs una salida de todo el día que permite conectar con el lago y el bosque. El catamarán de Naviera Lácar & Nonthue parte del muelle que está sobre la costanera. Hay guías muy bien formados, como Ana Paila Cura. La propuesta es llegar hasta Hua Hum –cerca del límite con Chile– y recorrer el lago Lácar, que después de estrecharse se llama Nonthué y conforma el único sistema lacustre de Neuquén cuyas aguas escurren hacia el océano Pacífico. Desde la embarcación se aprecia el bosque andino patagónico, con prevalencia de coihue, raulí y roble pellín.Al empezar el recorrido, tras pasar por la playa Catritre, una de las más conocidas de la zona, se observan las columnas basálticas del cerro Abanico y se atraviesa el sector de mayor profundidad del lago. La primera bajada es en Quila Quina, una playa con un paraje creado en 1940, donde conviven grandes casas de veraneo con viviendas de mapuches. La parada dura alrededor de una hora y media. Se aprovecha para almorzar y caminar hasta La Puntilla, una playita de 400 metros.Durante la tarde hay una segunda parada para encarar un sendero de media hora, con un tramo en ascenso hacia la cascada Chachín. A medida que se avanza aparece la selva valdiviana, con caña colihue y otras especies. El mirador de la cascada es un gran premio.Al final del lago está el muelle Hua Hum, donde hay un rato para tomar el té antes de emprender el regreso. La última parada es en la isla Santa Teresita, en la margen norte del lago, donde se camina un tramo en subida de 400 metros que conduce hasta una pequeña capilla rodeada de arrayanes. Es una experiencia bien completa que permite tener una idea cabal de la riqueza natural del Parque Nacional Lanín.Desde $150.000 por persona. Todos los días, a las 12 horas. T: (2972) 42-7380. IG: @lagolacarynonthueUN GUÍA DE LOS ANDESTomás Iglesias es guía e integra el Departamento de Patrimonio Histórico de la localidad. Ofrece salidas por la ciudad y alrededores para aprender sobre el patrimonio histórico, cultural y naturaleza. “Los primeros registros sobre San Martín de los Andes están gracias a Guillermo Cox, un chileno descendiente de británicos que en sus diarios de viaje de 1863 escribió sus sensaciones al llegar a este valle y conocer a los mapuches. A fines del siglo XIX, el Ejército levantó el Fuerte Maipú a 5 kilómetros de donde estamos ahora y luego fundó el pueblo. Por más de 100 años, se creyó q Rudecindo Roca lo había fundado, pero lo cierto es que lo hizo Celestino Pérez, que por ser uruguayo no figura en las actas oficiales. A comienzos del siglo XX la zona vivió de la explotación del raulí, con la llegada de suizos, holandeses, franceses, italianos, chilenos y boers (que escapaban de la guerra en Sudáfrica). Había una sociedad de fomento para la organización del pueblo. Hasta que se creó el Parque Nacional Lanín, en 1945, y se reguló esta actividad”, relata Tomás. Cuenta que el turismo empezó en la década del 60, cuando -por ejemplo- se inauguró el Hotel Sol de Los Andes. Pero más aún a mediados de los 70, con inauguración del Centro de Esquí Chapelco, que ya se usaba informalmente. Salidas personalizadas. E-mail: unguiaenlosandes@gmail.com IG: @unguiadelosandesMUSEO DE HISTORIA NATURALExpone millones de años de historia natural. Inaugurado en 2024 y dependiente de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, está dedicado a la geología, la paleontología y la biodiversidad de Neuquén. Reúne más de 40 especies fósiles, entre ellas veinte esqueletos completos: trece de dinosaurios patagónicos y siete de megamamíferos del Pleistoceno.La propuesta se extiende por dos plantas, combina originales y réplicas, y está armada cronológicamente. Hay, además, animales de la estepa taxidermizados, como un puma, un gato montés y un zorro gris. Entre los especialistas al frente del lugar está Leonardo Ramón Leggieri, doctor en biología e investigador del CONICET. A través de un vidrio se puede ver trabajar a sus colegas en el laboratorio.Entrada desde $5.000. De jueves a martes, de 10 a 13 y de 15 a 20; miércoles, de 15 a 20 horas. Cap. Drury 925. T: (2972) 42-9775MIRADOR BANDURRIASEl cerro del mismo nombre es la lengua de tierra que entra al lago desde la margen norte y se observa desde la margen sur y la RN 40 al subir al cerro Chapelco. Se accede caminando por un sendero que parte de la ciudad, junto al arroyo Pocahullo. Se puede hacer de forma independiente o con guías de la Oficina de Turismo de la Municipalidad, como Graciela Garrido.El trekking dura unos 40 minutos, tiene tres kilómetros y es accesible, aunque conviene parar y oxigenarse en los ascensos. Al principio se ve la ciudad desde lo alto. Se atraviesan sectores con ciprés de la cordillera, una conífera nativa de raíces muy profundas. También aparecen araucarias, maqui, laura y radales, además de algunos robles pellín, que tienen hoja caduca. Hasta 1980 se extraía ciprés y se reforestó con pino radiata y pino de Oregón, que crecieron y se reprodujeron demasiado rápido alterando el ecosistema.Antes de llegar a la meta se ingresa a una comunidad mapuche, donde se abona el acceso. Hay varios miradores antes del principal; la recompensa es una vista bien amplia del lago Lácar y los cerros Comandante Díaz, Chapelco y Abanico. El recorrido combina bosque nativo y vistas panorámicas desde un ángulo maravilloso.Desde $10.000 por persona. Guiada en la Oficina de Turismo, de lunes a viernes de 8 a 20.45; sábados, de 8 a 20.45; domingos, de 8 a 14.30 horas. Av. San Martín 665. T: (2972) 42-7315. IG: @sanmartindelosandesLA PASTERA - MUSEO DEL CHEFunciona en un antiguo galpón de la Administración de Parques Nacionales, donde se almacenaban fardos de pasto seco. Conserva los

Fuente: La Nación