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La precocidad en el ajedrez: tres casos para analizar detrás del compromiso de Faustino Oro
Ya he escrito otras veces acerca de lo fecundo que es el ajedrez para el florecimiento de los niños prodigios. En ese sentido se parece a las matemáticas y a la música. En su largo historial se encadenan nombres famosos como Paul Morphy, Samuel Reshevsky, Bobby Fischer o Judit Polgar. Y en la actualidad, nada menos que nuestro Faustino Oro. Pero Faustino no es el único prodigio ajedrecístico del presente. La vertiginosa informatización del ajedrez, la sintonía del juego con todo el mundo de las computadoras, ha facilitado que los niños aprendan en muy rápido, mucha ciencia y arte de juego, que poco tiempo atrás llevaba toda una vida asimilar. Cito un ejemplo: el gran maestro ruso, Lev Polugaievsky, (fallecido en 1995) uno de los mejores jugadores del mundo en los años setenta, llevaba en sus famosos cuadernos, anotadas rigurosamente a mano, miles de jugadas y variantes, escrupulosamente estudiadas por él mismo, como, por ejemplo, la célebre variante de la defensa Siciliana que lleva su nombre. Hoy, todo ese ingente trabajo de miles de horas, tanto en su aspecto analítico, como en su tipeo, la computadora lo resuelve en pocos minutos. Faustino mismo ha declarado que nunca leyó un libro de ajedrez. Es que ya no hace falta. Toda la información esencial está en las bases de datos de fácil adquisición, y todos los análisis necesarios de las aperturas, los aportan los módulos informáticos.Pero tampoco es cuestión de que los genios del ajedrez vayan a aparecer como si se tratase de hongos después de la lluvia. En la actualidad hay algunos casos puntuales, además de Faustino Oro. Vamos a posar la mirada en tres casos específicos y sobresalientes, uno mayor de edad, y dos menores, que el propio Faustino.El mayor es el turco Yagiz Erdogmus, al que ya me he referido otras veces. Tiene 15 años, y entre sus muchos logros está el de ser el jugador más joven de la historia en haber alcanzado los 2700 de puntuación Elo. Un récord que Faustino, actualmente con 2560, está en condiciones de superar, aunque se trata de un objetivo difícil. Erdogmus, en la nómina actual tiene 2731 de Elo, y es el jugador 17 del mundo. Como estos datos claramente indican, es algo más que una promesa, e indudablemente se perfila una rivalidad por venir con nuestro as de espadas. Menos conocido para el público argentino es el ruso Roman Shogdzhiev, de once años. Este chico, hace unos meses, desplazó a Faustino del récord de ser el maestro internacional más joven de la historia. Es un año y tres meses y pico más joven que Oro, y tiene 2445 de ranking Elo. Habrá que ver como es su evolución, y si se consolida como un jugador de proyección de alto nivel, cosa que en Faustino es notoria, pero que no se puede dar por hecha en todos los casos. Como sea, por números, se trata de otro prodigio contemporáneo del ajedrez.Pero el caso más llamativo tal vez sea el de Bodhana Sivanandan. Es una niña inglesa de once años, de ascendencia india. Viene batiendo todos los récords de precocidad que en el ajedrez femenino ostentaba Judit Polgar, desde hace cerca de cuarenta años. También es campeona inglesa femenina, y fue el primer tablero del equipo femenino en las recientes olimpiadas de Samarcanda en Uzbekistán. En Inglaterra, Sivanandan, tiene un tirón mediático similar al que tiene Faustino Oro en Argentina.Como vemos, hay varios chicos en la actualidad que pueden considerarse prodigios. Otra historia es si llegarán a consagrarse entre los mejores ajedrecistas del mundo. En el caso de Faustino Oro, esa perspectiva no sólo se apoya en los números objetivos. También es destacadísimo en una rama de creciente importancia como es el ajedrez rápido; su compromiso con el ajedrez es absoluto, y su progreso constante. Recién cumplió trece años, y su nivel de juego es de un gran maestro fuerte.
Fuente: La Nación Deportes