Economía
Redrado advirtió sobre los riesgos financieros de 2027 y propuso cambios para impulsar el crédito
La evolución de las reservas del Banco Central (BCRA) y la capacidad de la economía para recuperar el crecimiento serán dos variables centrales para seguir de cerca en los próximos meses. Así lo planteó Martín Redrado, expresidente de la autoridad monetaria, quien advirtió que la Argentina atravesará un nuevo período de tensión cambiaria de cara a las elecciones presidenciales de 2027 y presentó una serie de propuestas para ampliar el financiamiento al sector privado. El economista puso el foco en marzo del año próximo como un horizonte clave para evaluar la disponibilidad de dólares y la capacidad del Gobierno para afrontar sus compromisos financieros. Aunque no puso en duda que el equipo económico buscará cumplir con los vencimientos de deuda, advirtió que las necesidades de divisas no se limitan a las obligaciones con los acreedores, sino que también presionan la demanda dolarizadora antes de ir a dejar el voto en las urnas.El CEO de YPF les anticipó a los inversores que se llevarán una “sorpresa” en 2027“¿Por qué subió el riesgo país? ¿Es el riesgo ‘kuka’? Creo que eso dependerá de quién sea el candidato de la oposición, una discusión que tendremos en junio o julio del año que viene. Hoy por hoy, cuando uno mira la Argentina, se pregunta si tiene los dólares suficientes para hacer frente a la deuda que vence el año que viene", afirmó durante un panel en el Argentina Fintech Forum. En ese contexto, recordó que la dolarización de portafolios fue uno de los factores que presionaron sobre el mercado cambiario durante el año pasado y señaló que la incertidumbre política puede volver a generar tensiones a medida que se acerquen las elecciones. También destacó el nivel de actividad como factor clave para que la popularidad y el nivel de confianza en el Gobierno no caigan. “Incluso el mismo equipo económico reconoce que la actividad no es lo que esperaban, va a aumentar la tensión”, agregó.Sin embargo, su exposición tuvo otro eje central: cómo construir un sistema financiero capaz de ofrecer crédito a plazos más largos y a tasas más previsibles. En ese punto, cuestionó las decisiones de política monetaria que tomó el Gobierno durante el período preelectoral del año pasado y las vinculó con el aumento de la morosidad que hoy enfrenta el sistema financiero.“El problema de la mora es por salarios que van por detrás de la tasa de inflación y una tasa de interés que el Banco Central llevó a las nubes para que la gente no se fuera al dólar, sino que se quedara en pesos. Entonces, cuando los funcionarios me dicen que este problema es del sector privado, que es privado contra privado, les digo: ‘Miren, ustedes alguna cuota de responsabilidad tienen’, porque la política monetaria que llevaron adelante el año pasado multiplicó el problema de la mora”, remarcó.La obra privada más grande en décadas empieza a transformar una región donde había que irse para encontrar empleoSi bien destacó la respuesta de bancos y fintechs, que comenzaron a ofrecer alternativas para refinanciar las deudas de quienes mantienen voluntad de pago, consideró que el Banco Central también puede intervenir a través de sus herramientas regulatorias. Una de sus propuestas consiste en permitir que los deudores que demuestren voluntad de pago puedan permanecer en la Situación 1 de la Central de Deudores, aun cuando atraviesen dificultades transitorias para cumplir con sus obligaciones. La iniciativa buscaría evitar que pasen a categorías de mayor riesgo, lo que puede restringirles el acceso al crédito y obligar a las entidades financieras a incrementar las previsiones por incobrabilidad. La segunda propuesta apunta a uno de los principales obstáculos para ampliar el crédito en la Argentina: la incertidumbre sobre la evolución de las tasas de interés. Redrado señaló que la brecha entre las tasas que pagan las entidades por captar fondos (por ejemplo, a través de plazos fijos) y las que cobran por prestar dinero (un crédito) constituye una de las más elevadas de la última década.En ese escenario, sostuvo que un banco o una fintech que presta dinero hoy no puede anticipar cuál será el costo de financiamiento dentro de uno o dos años. Esa incertidumbre termina trasladándose a las condiciones de los préstamos y dificulta el desarrollo de productos de mediano y largo plazo. Como alternativa, propuso que el Banco Central implemente un mecanismo de cobertura de tasas de interés, similar a los instrumentos utilizados por otras autoridades monetarias. El esquema consistiría en licitar una tasa fija de referencia para un plazo determinado, mientras las entidades financieras participarían con tasas variables.Como ejemplo, planteó una operación con una tasa fija del 30% anual durante dos años. Si la tasa de mercado se ubicara por debajo de ese nivel, los bancos pagarían la diferencia al Banco Central; si superara el 30%, sería la autoridad monetaria la que compensaría a las entidades. De esa manera, los bancos y las fintechs podrían contar con una mayor previsibilidad para ofrecer financiamiento, sin que el Banco Central asumiera directamente el riesgo de crédito de los préstamos. La intervención de la autoridad monetaria estaría concentrada en cubrir el riesgo asociado a la evolución de las tasas.El negocio de vender fuera de la ley mueve el 5% del PBIRedrado sostuvo que este tipo de instrumentos podría ayudar a extender los plazos del financiamiento. En su esquema, el sistema bancario continuaría concentrado en el corto plazo, mientras que los mecanismos de cobertura permitirían avanzar hacia créditos de entre tres y cinco años, hasta que se consolide la confianza necesaria para desarrollar un mercado de capitales de mayor profundidad. Para el financiamiento de largo plazo, en tanto, consideró necesario recuperar el papel de los inversores institucionales.“Para aquellos que son más jóvenes, si no lo recuerdan, la Argentina tuvo un sistema de fondos de presiones privados que se estatizó. Quizás ahí fue el comienzo, en 2009, del famoso ‘vamos por todo’, que después se llevó por delante al Banco Central. Ese Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que hoy maneja la Anses, tiene US$80.000 millones, de los cuales US$15.000 millones son acciones. Los bonos no se tocan, porque eso generaría una disrupción en el mercado de títulos y en el mercado de tasas de interés. ¿Qué hace un gobierno de libre mercado teniendo acciones en empresas privadas? Es una paradoja", consideró.A pesar de que la tenencia de acciones en el FGS aumentó desde 2023, Redrado planteó una reforma legal que permita vender las acciones que posee el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses y destinar los recursos obtenidos a financiar proyectos productivos de largo plazo. Su propuesta consiste en habilitar la venta de esas participaciones mediante ofertas públicas internacionales, con mecanismos que protejan a los accionistas mayoritarios y les permitan igualar las ofertas recibidas. Los recursos obtenidos podrían utilizarse para generar instrumentos de financiamiento de largo plazo para empresas y pymes.“La Argentina tiene que empezar a generar seguros de vida y seguros de retiro, que se desarrollan con incentivos impositivos. ¿Cómo funcionan en otros países? Aquel que no quiere pagar el Impuesto a las Ganancias pone su dinero en un seguro de retiro y no paga Ganancias sobre lo que recibe año tras año; empieza a pagar cuando cobra ese seguro, que es, obviamente, cuando se jubila o si lo necesita con anterioridad. Esos dos inversores institucionales que la Argentina necesita y le permitirán emular a otros países de América Latina", sumó.
Fuente: La Nación