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El movimiento: la obra coral de Javier Daulte que reflexiona sobre las huellas del pasado en el presente
Autor y director: Javier Daulte. Intérpretes: Vale Camino, Ramiro Delgado, Julia Gárriz, Jorge Gentile, Luciana Grasso, Silvina Katz, Paula Manzone, Agustín Meneses, William Prociuk, María Villar. Vestuario: Ana Markarian. Escenografía: Alicia Leloutre y José Escobar. Iluminación: Matías Sendón. Música: Lolo Micucci. Coreografía: Vero Pecollo. Sala: Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815). Funciones: de jueves a domingos, a las 21. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: Muy buena.La memoria es un discurso y una experiencia. También es íntima y colectiva: de una vivencia personal y privada se puede derivar a un símbolo público, que abarca y afecta a toda una sociedad. Ese puente para construir un sentido que conmueva a muchos es un ejercicio conmovedor que hace por estos días el escritor y director Javier Daulte, con el estreno de su último espectáculo El movimiento, el pasado no se detiene, en el Teatro Nacional Cervantes.El gesto es íntimo porque en una reciente entrevista, el director de piezas emblemáticas del teatro nacional contó que pertenece a la clase 63 y cuando inició la guerra de Malvinas, él se encontraba en la compañía de comando del regimiento de Patricios y debía escribir la lista de los soldados que tenían que ir a la guerra. De casualidad no fue llamado a combatir, pero fue una época de terror que tanto él como su familia atravesó con el ruego de que no sonara el teléfono de su casa. De esta experiencia medular, Daulte se lanza a la escritura de una obra que conecta el presente de superficialidad, consumismo y euforia por la competencia con el punto bisagra que fue Malvinas para toda la Argentina. Por eso, no puede ser más atinado el título de su espectáculo, porque contiene la idea de que la memoria no consiste en almacenar un recuerdo estático, sino un proceso activo de construcción simbólica, que resuena en el presente, a veces de maneras insospechadas.En la historia, una agencia de publicidad prepara una campaña sin saber qué producto debe vender. Una clienta irrumpe con un relato que conecta el presente con la guerra de Malvinas. La ficción y la realidad se entremezclan: de una escena tipo serie The Office que revela las internas de los compañeros de trabajo; se viaja a 1982 y aparecen documentos históricos, como fue la conflictiva tapa de la revista Gente, en mayo, con el título: “Estamos ganando”.El movimiento es el tercer espectáculo de la compañía Callejón (antes Luz Testigo y El sonido), una iniciativa que le implica a Daulte pensar obras corales, de muchos personajes y con historias paralelas que se cruzan para generar un permanente ritmo escénico. Todo se logra con un inteligente pasaje por distintos códigos: hay escenas muy divertidas, que incluyen cuadros musicales, coreografías y chistes críticos sobre la voracidad del sistema capitalista, que en una agencia de publicidad son siempre eficaces para mostrar cómo se puede vender absolutamente todo. Pero claro que Malvinas es el presente dramático y se habla en tiempo presente porque la habilidad de la obra consiste en mostrar las secuelas del dolor al día de hoy. Nada es literal, todo es una búsqueda artística, que suele ser la mejor manera de involucrarse con un acontecimiento histórico. Es que el arte comparte con la historia la aspiración de ofrecer una representación del mundo.Hay 10 intérpretes en escena que a su vez hacen varios personajes, entre las dos temporalidades que contiene la obra. Daulte logra un todo colectivo en el cual los artistas funcionan como una masa creativa y también surgen las singularidades. El espectáculo también pasa del diálogo a momentos narrativos en los cuales con micrófono en mano expresan un lado poético y personal de lo que acontece.Si en su última obra Daulte exploró el sonido, en ésta su trabajo es en torno al tiempo y las huellas del pasado en el presente. La causa Malvinas aparece en el centro de un mundo binario: “¿Hasta cuándo nos vamos a perdonar los unos a los otros por no hacer lo que había que hacer?”, se pregunta uno de los personajes que carga con el dolor de no haber podido ayudar a un soldado que fue a la guerra. Su causa en la obra parece utópica y fantástica, otro elemento que suele aparecer en el teatro de Daulte. Los publicistas tendrán el desafío de salir de la polarización y animarse a sentir el dolor del pasado que todo el tiempo nos golpea en el presente y nos pide despertar.4 stars
Fuente: La Nación