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Todo lo que pueden ganar y perder Boca y River, en un partido que casi define un título y empieza envuelto en sospechas
Boca se cita con River, desde las 15, en la Bombonera, bajo el arbitraje de Nicolás Ramírez. Y se paraliza el país futbolero. ¿Qué puede ganar Boca? ¿Qué puede perder? ¿Y River? Aquí, una serie de preguntas y respuestas de un partido que define muchos asuntos decisivos a futuro.Todo lo que puede ganar Boca La primera parte del año fue tan errática como las últimas tres temporadas. La eliminación en la primera rueda de la Copa Libertadores (lo condenó un inesperado 0-1 con Universidad Católica, en la Bombonera, a fines de mayo), fue el último eslabón de otra serie de tropiezos, más allá de la victoria contra River en el Monumental. La llegada de Rodolfo Arruabarrena le dio impulso al gigante: está a tiro de ganar la Tabla Anual (depende de sí), es finalista de la Copa Sudamericana, está a dos pasos de la Copa Argentina, se clasificó para el tramo final del torneo Clausura. Y puede darle un golpe de KO a River. Todo lo que puede ganar River El año millonario es una decepción. El segundo ciclo de Marcelo Gallardo fue un fiasco, Eduardo Coudet mantuvo la misma sintonía (perdió el clásico de la polémica, perdió la final del Apertura, quedó eliminado demasiado pronto de la Copa Sudamericana) y Leonardo Ponzio hace malabares. No jugó este año la Libertadores y, como viene la mano, es una situación que puede replicarse en 2027. Sin embargo, suma cuatro partidos sin perder, el crecimiento es tibio, aunque sostenido, tiene a cinco campeones del mundo (Montiel, Otamendi, Acuña, Almada y Correa) y la invitación es irresistible: arruinarle la fiesta a Boca en la Bombonera. Todo lo que puede perder Boca El súperclásico suele ser una trampa: nada es lo que parece. Lo muestra la historia. La diferencia con su rival es enorme: pelea cuatro frentes; en tres, está a tiro de consagrarse, consolida el aura ganadora y el equipo tiene argumentos en todas las líneas. Sin embargo, como en el boxeo, una mano puede cambiarlo todo. La hipótesis de una derrota con River provocaría inmediatamente una serie de preguntas, justo en la recta final. Todo lo que puede perder River Para los más exigentes, el año de River está literalmente perdido. Quedó afuera de todo, solo le quedan tres asteriscos: ganarle a Boca, consagrarse en el Clausura y lograr la clasificación a la Libertadores. Los más pesimistas suelen decir, con una sutil ironía, que siempre se puede estar peor. Otra derrota con Boca (lleva dos en serie), provocaría una nueva crisis. Y todos quedarían bajo sospecha: DT, jugadores y, sobre todo, dirigentes. Las sospechas de unos En la antesala del partido anterior (el 19 de abril, 1-0 con un penal de Paredes en el Monumental), un grupo de jugadores xeneizes dio una inusual conferencia de prensa, en la que apuntó al mal estado del campo de juego y, sobre todo, mostró cierto desencanto por la designación de Darío Herrera. El recuerdo era por un penal que Sandez le cometió a Solari en el final de un partido definido por Borja. “Pensamos en jugar, no creo en la mala intención de nadie. Somos conscientes de lo que pasó en ese partido, pero más allá de eso confiamos en nosotros, en que la gente se puede equivocar como nos pasa a nosotros. Pero no nos preocupa para nada”, sostuvo Paredes. Miguel Merentiel completó: “En ese momento nos sentimos perjudicados, pero no tenemos que focalizarnos en eso”. Las suspicacias de otros En ese partido, Herrera ignoró un empujón de Lautaro Blanco sobre Chino Martínez Quarta, que pareció penal, sobre el final del partido. El tiempo transcurrió entre sospechas. De hecho, a River le anularon cuatro goles en el torneo, tres en forma seguida. En estos últimos casos, al menos discutibles. Tal vez por eso (y por la relación rota con la AFA), en las últimas horas hubo voces disconformes de Ponzio, Correa y Di Carlo. El árbitro será Nicolás Ramírez. “No quiero que me regalen nada, pero tampoco que me quiten lo que logré”, comentó el DT. “Ya parece mucha casualidad: contra nosotros hay que ir siempre al VAR, hay que hacer un gol más”, sostuvo el delantero. “Siempre hay que tener la guardia alta. Esto no es algo nuevo, estamos en esta situación hace más de una década”, avisó el dirigente. Lo que se juega Arruabarrena Asumió el 18 de junio, en reemplazo de Claudio Ubeda. Más allá de que el equipo juega bien y suele ganar (hasta cuando está confundido), cambió el aire, recuperó retazos de la antigua mística, apostó por jóvenes (Leonel Flores y Facundo “Jagger” Herrera) y está cerca de consagrarse en múltiples competencias. Sin embargo, River es un título en sí mismo. Y tiene la sombra de las eliminaciones coperas en 2014 y 2015. Lo que se juega Ponzio Asumió como técnico interino el 28 de agosto, en reemplazo de Eduardo Coudet. Renovó el aire, ganó una serie de partidos, recuperó el valor de algunas figuras (Ángel Correa, por caso) y dirige un equipo más lógico, aunque suele tardar en realizar los cambios. Soportó la presión externa del fantasma de Ramón Díaz (el preferido de los hinchas) y no tiene garantizado el 2027. Básicamente, se juega buena parte de la continuidad. Lo que se juega Riquelme El ídolo aún no ganó un título desde que asumió como presidente de Boca, en diciembre de 2023. Más allá del éxito en otras disciplinas y avances en diversas áreas, el fútbol es la cuenta pendiente del dirigente más futbolero de nuestro medio. Cercano a la AFA, sobre todo, en plena sintonía con Chiqui Tapia, la Bombonera es una de las pocas canchas que no cuestiona a viva voz al presidente de la AFA. Después del muy mal final de Edinson Cavani, es valorado por la conformación de este plantel. La obsesión por un título puede empezar a solucionarse a partir de hoy. Lo que se juega Di Carlo Stefano Di Carlo asumió como presidente de River el 3 de noviembre de 2025, luego de ganar las elecciones realizadas dos días antes, con el 61,77% de los votos. Los repetidos malos resultados, más allá de la grandeza del Monumental y de otros rubros, generaron los primeros cuestionamientos. La lucha cuerpo a cuerpo con la AFA genera simpatías internas, pero hace rato que el fútbol de River no da un golpe sobre la mesa. La exagerada billetera en los últimos dos mercados de pases (70 millones de dólares) es una mochila excesivamente pesada.
Fuente: La Nación Deportes