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Objetivo, mayo: Karina saca a Milei de la Casa Rosada y lo lleva a 2027
Las conversaciones en el centro del poder discurren en medio de una amable tensión. De un lado, el ministro de Economía, Luis Caputo, que le reclama a la política que cierre acuerdos con los gobernadores para entrar en el electoral 2027 con un seguro contra las turbulencias que en los años impares las elecciones le imprimen a la economía. Lo acompañan en el pensamiento la senadora Patricia Bullrich y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.La convicción de Caputo, largamente presentada al ala política, que capitanea Karina Milei, es que el shock derivado de cerrar pactos amplios en las provincias reducirá el riesgo país de manera drástica y despavilará a grandes inversores, dubitativos de poner dinero en la Argentina por el temor a que vuelva el peronismo. Eso mejoraría las chances electorales de La Libertad Avanza.El grupo que maneja la hermana del Presidente —detrás de ella se encaraman los Menem— muestra un nivel de paciencia que sorprende a otros integrantes del Gabinete. Está convencido de que el tiempo aumentará el precio del pasaje para los gobernadores que quieran subirse al vehículo electoral oficialista. La explicación política para no darle el gusto a Caputo tiene varias razones. Por un lado, el electorado suele tener más propensión a cambiar el voto en los años en los que no hay comicios. Por eso, los oficialismos prefieren cerrar acuerdos más cerca de las elecciones.Además, resultará imposible mantener el frenesí político por las nuevas alianzas.El último argumento de los karinistas involucra un reconocimiento hacia la oposición peronista. Tanto Cristina Kirchner como Sergio Massa son profesionales de la política. Creen que mostrar todas las cartas propias con tanta antelación podría darles mucho tiempo para pensar jugadas que cambien el tablero.Hay un punto en común entre todos. Va a haber acuerdos con las provincias. El problema no es el qué, sino el cuándo y el cómo.En la intersección de esa tensión surgieron en los últimos días dos afirmaciones que, en la mesa política, le atribuyen al equipo económico. Una de ellas es que los números relacionados con el nivel de actividad comenzarán a mostrar una mejora paulatina, pero sostenida, a partir de mayo próximo. Es decir, cinco meses antes de las elecciones para definir quién conducirá al país en los próximos cuatro años. ¿Será suficiente? La expectativa es que la recuperación llegue a los bolsillos a tiempo para las elecciones. Es una búsqueda que atravesó a gobiernos de distinto signo político. Mauricio Macri, por ejemplo, copió de Cristina Kirchner la idea de estimular el consumo con créditos convenientes de la Anses, mientras que Sergio Massa ideó el denominado “plan platita” para que haya dinero en la calle, a un costo que debió pagar con una inflación récord. La segunda es que Economía está pensando alternativas para poner en marcha en 2027 con foco en dinamizar la franja más golpeada del consumo. Eso sostienen en Casa Rosada. Milei tendrá su propio acelerante electoral.Es interesante ver que hay otro acuerdo entre quienes manejan la economía y quienes presionan para que el nivel de actividad les dé señales favorables a los que administran la política. Esto es: si bien el norte que marca el propio Milei no cambiará, habrá movimientos de timón para maximizar la utilidad electoral. La mirada del Presidente hace que se trate de un pilotaje encorsetado.La apuesta de hoy es profundizar la inversión. Hay algunas señales. El Banco Nación tiene utilidades, pero solo le traslada al Tesoro una porción chica de esa renta, porque lo obliga la normativa. En lugar de pedir más plata para ayudar al déficit cero, Economía la deja para capitalizar a la entidad, que vuelca esos recursos al crédito. Hipotecarios, personales, a la producción. Ahora, está madurando una nueva línea para prendarios porque advierten una desaceleración en el rubro automotor. Los nombres propios son importantes. El Banco Nación depende de Darío Wasserman, que le rinde cuentas a Caputo, pero llegó ahí por recomendación de Karina Milei. La hermana del Presidente, para poner un ejemplo, fue una de las invitadas más destacadas a la reunión por los 135 años del Nación, el jueves por la tarde. Karina estuvo en otra foto destacada. Fue junto al Presidente, en una mina de litio en Catamarca. Milei encabezó el pasado miércoles el acto para inaugurar una inversión cercana a los US$1400 millones. Rio Tinto, la empresa a cargo de la iniciativa, había dispuesto cintas para ser cortadas por Javier Milei, que prefirió no hacerlo. Dicen que no le gustan esas cosas. Así lo demuestra. Son contados los momentos en que le dedicó tiempo a eso. Una inauguración de Coto en Mar del Plata, en diciembre de 2024, la de una fábrica de papas congeladas en octubre de 2025. Una vuelta por Mercado Libre. Él mismo reconoció en la visita al hipermercado: “Es algo que no suelo hacer”. Milei está, en ese punto, en las antípodas del peronismo y de la política tradicional argentina, acostumbrada a montar actos enormes para poner en marcha obras o, incluso, antes de que estén listas. El gobernador Axel Kicillof es prueba de ello. En octubre de 2025, participó junto al intendente Julio Alak de la colocación de un cartel que rebautizó un tramo de una calle de La Plata en homenaje al dirigente sindical José Ignacio Rucci. La grieta está también en los cortes de cinta.La presencia de Milei en Catamarca fue mucho más que testimonial. No sólo porque es uno de los sectores que mejor funcionan. También porque explotó bajo su gestión y es en el que deposita una parte importante de sus expectativas de crecimiento. Llegó ahí por su hermana, que desarrolló un apego especial por esa actividad.Karina está impulsando a su hermano a que recorra la Argentina. Le interesa sobre todo la geografía en la que están presentes al mismo tiempo los pilares de su economía —hidrocarburos, minería, campo, industria del conocimiento— y gobernadores afines. Son mensajes bicéfalos: acompañar a los proyectos que avanzan con el RIGI e ir al territorio de los aliados. Milei viajará más por el país.Karina lleva tiempo construyendo una relación con el empresariado, pero sus apariciones en ese ámbito se suceden ahora con mayor frecuencia. Esta semana encadenó tres jornadas: el martes recorrió Algodonera del Valle, en Catamarca, junto a Luis Caputo y Diego Santilli; el miércoles acompañó al Presidente en la inauguración de las instalaciones de litio de Rio Tinto, y el jueves participó en Rosario de la ronda de negocios del RIGI. La presencia es la señal productivista del gobierno libertario.También cambió Milei. Hasta el año pasado, incluso los empresarios internacionales de mayor peso necesitaban de la intermediación de Karina o terminaban recibidos por Luis Caputo cuando no conseguían una audiencia presidencial. Milei es gravitante desde el principio al momento de hacer girar determinados mecanismos. El 15 de enero de 2024, Flavio Cattaneo, CEO global de Enel, la controlante italiana de Edesur, estuvo unas horas en Buenos Aires para ver a Milei. Tenía la idea de vender el negocio en la Argentina, salvo que el propio Presidente lo convenciera de otra cosa. De hecho, Enel había anunciado en noviembre de 2022 que vendería sus activos y se retiraría del país.Se reunieron en una sala reservada del aeropuerto de Ezeiza, antes de que el Presidente partiera hacia Davos. Milei le prometió que el Gobierno avanzaría en la recomposición de los ingresos de las empresas, muy golpeadas durante el kirchnerismo. La definición llegó el 18 de marzo de 2024: después de otra reunión de Cattaneo, esta vez con el entonces jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y Luis Caputo en la Casa Rosada, Enel confirmó que suspendía la venta de Edesur. Una portavoz de la compañía atribuyó la decisión a las expectativas por las medidas de Milei para liberalizar el sector.La diferencia, ahora, es que el Presidente empieza a asumir un papel personal en la búsqueda de inversiones. Su presencia en Catamarca prolonga ese giro. Entiende que su respaldo es parte de lo que las compañías evalúan antes de comprometer capital en la Argentina. Hace dos semanas, por ejemplo, Milei visitó la denominada AOG, una gran exposición petrolera que se hizo en Neuquén. Los anfitriones le agradecieron la visita porque le hacía bien al sector. El presidente les respondió, más con honestidad que por compromiso: “No, no. Gracias a ustedes. El sector me hace bien a mí”.
Fuente: La Nación