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Alberto Gutiérrez, sobre su viaje al espacio: “Es una experiencia muy extrema y muy rápida”
Aunque los viajes al espacio se vienen promocionando desde hace algunos años, es difícil conocer viajeros que efectivamente hayan vivido la experiencia. Además de que cuestan miles de dólares, hay que animarse a ser astronauta por un día. Sin embargo, el empresario español Alberto Gutiérrez, que estuvo de visita en Buenos Aires, cumplió el sueño de toda su vida a principios de este año y compartió su experiencia.“Creo que la idea de ir al espacio se tiene desde que uno nace. Ves alguna película del espacio, ves a los astronautas, pero lo que no esperás es poder hacerlo algún día y de repente se dio la posibilidad“, empieza su relato Gutiérrez, fundador de la empresa Civitatis, una plataforma que comercializa excursiones y visitas guiadas en español, pero que por ahora no llega al espacio.Gutiérrez, fanático de los aviones y nacido en Valladolid en 1983, formó parte de la misión NS-38 de Blue Origin, la empresa aeroespacial que el multimillonario Jeff Bezos, creador y presidente de Amazon, fundó hace más de 20 años y que comenzó a volar con humanos en 2021. El viaje se realizó en la cápsula reutilizable New Shepard, con capacidad para seis pasajeros y enormes ventanillas que permiten vistas panorámicas de la Tierra. Los lanzamientos se realizan desde el Launch Site One, ubicado en las montañas de Guadalupe, cerca de Van Horn, en el estado norteamericano de Texas.“Hay que ir tres días antes del lanzamiento para prepararte, pero no es una preparación física, sino un entrenamiento para aprender a soltarte, para volver a abrocharte, para saber cómo va a ser la gravedad cero, cómo tenés que colocarte en tal sitio, qué pasa si hay un fuego. Todo lo necesario para poder disfrutar del vuelo”, resume esas jornadas previas al despegue donde los pasajeros se alojan en la Villa de Astronautas.Tendencias para 2027: algo “inesperado” gana lugar en las preferencias de los viajerosEl empresario explica que en este viaje no se llega a estar en órbita, que eso es un paso más allá. Los astronautas de la New Shepard ascienden hacia el espacio a un poco más de tres veces la velocidad del sonido. Cruzan la línea de Kármán, reconocida internacionalmente como la barrera al espacio, a 100 kilómetros de altitud desde el nivel del mar.“Se llega a la estratosfera, pero el vuelo en total son 10 minutos y 17 segundos. Es subir a 100 kilómetros, -a 107 de hecho-, y bajar. Es una experiencia muy extrema y muy rápida, de una aceleración increíble”, agrega.Ante la pregunta sobre qué sintió, Gutiérrez asegura que “muchas emociones”, pero que son difíciles de describir. “Es una experiencia totalmente diferente, -continúa- los colores vivos que ves desde la nave son únicos”.También explica que la Tierra no se llega a ver entera, porque para eso habría que alejarse mucho más: “Desde el kilómetro 40 de altura ya ves el espacio totalmente negro, infinito, ves la atmósfera azul, ves la Tierra más grisácea y del 40 al 107, pues ya casi estás flotando, viendo la curvatura de la Tierra”.Los tripulantes tienen tres minutos para desabrocharse los cinturones y disfrutar en ingravidez, dar vueltas y hacer lo que quieran, “pero realmente lo que querés ahí arriba es ver la Tierra, que es la imagen, al menos para mí, por lo que he subido. La ingravidez es una cosa más, muy divertida, que se puede hacer en otros lados. Mi objetivo no era subir a dar volteretas, sino ver la Tierra”.El empresario dedicado al mundo de las experiencias recuerda que era el único hispano; de hecho, después de este viaje se convirtió en el cuarto español de la historia en cruzar la línea de Kármán. La mayoría de los pasajeros que se aventuran a esta experiencia suelen ser norteamericanos (y ricos).-¿Volverías otra vez al espacio?-Hombre, mañana mismo, si pudiera. Es algo indescriptible. Igual, si lo hiciera más veces, lo podría describir mejor, porque son muchas sensaciones en apenas 10 minutos. Es una maravilla.
Fuente: La Nación