La chicharrita retrocedió con el frío, pero en sus zonas endémicas (NEA y NOA) hay más que en la campaña pasada

La amplitud térmica de la segunda quincena de agosto pegó fuerte sobre las poblaciones de Dalbulus maidis. La chicharrita, que supo generar fuertes pérdidas de producción en campañas anteriores, retrocedió en las cinco regiones agroecológicas relevadas por la Red Nacional de Monitoreo, pero el dato que obliga a mantener la atención está en el norte argentino, ya que en las zonas endémicas del NOA y el NEA, y también en el Centro-Norte, las capturas siguen por encima de las registradas a esta altura de 2025.
El escenario es particularmente relevante porque comienza la ventana de siembras tempranas de maíz. Así, aunque el invierno haya provocado una fuerte reducción de la población del insecto, los técnicos de la Red recomiendan sostener el monitoreo y evitar que los maíces voluntarios – o guachos- funcionen como un “puente verde” entre campañas.
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El 49° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, correspondiente a la segunda quincena de agosto, muestra un cambio marcado respecto de las mediciones de julio. Las trampas con altas capturas prácticamente desaparecieron en buena parte del territorio y creció con fuerza la proporción de localidades donde directamente no se detectó el vector.
Pero cuando la comparación se hace contra agosto de 2025, aparece otra historia. En el NOA, por ejemplo, el promedio regional cayó de casi 450 adultos por trampa en la segunda quincena de julio a 45 en la segunda de agosto. También se desplomó la proporción de localidades con más de 100 adultos capturados: pasó del 74% al 10%.
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El problema es que esos 45 adultos por trampa siguen siendo más que los 35 registrados en la segunda quincena de agosto del año pasado.
En el NEA ocurrió algo parecido, aunque con una caída todavía más pronunciada. El promedio pasó de casi 187 adultos por trampa en la segunda quincena de julio a apenas 20 en agosto, mientras que las localidades con más de 100 adultos bajaron del 44% al 5%. Al mismo tiempo, la ausencia del vector pasó del 3% al 27% de los sitios monitoreados.
Sin embargo, en agosto de 2025 el promedio del NEA había sido de apenas 7 adultos por trampa. Es decir que, aun después del fuerte retroceso provocado por las condiciones invernales, la población relevada en esta campaña prácticamente triplica la de un año atrás.
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El Centro-Norte también merece atención. Allí la categoría de más de 100 adultos por trampa pasó del 19% de las localidades en julio al 3% en agosto, mientras que la ausencia del vector aumentó del 13% al 38%. El promedio regional cayó de 74 a 5,5 adultos por trampa.
Nuevamente, la comparación interanual evita sacar conclusiones demasiado tranquilizadoras, pues en agosto de 2025 el promedio había sido de 1,4 adultos por trampa. La población actual, por lo tanto, sigue siendo considerablemente superior.
Fuera de esas regiones, en cambio, el panorama es mucho más relajado. En el Litoral, la ausencia de Dalbulus maidis alcanzó al 68% de las localidades, contra 40% un mes antes, y el promedio cayó de 9,5 a apenas 0,6 adultos por trampa, prácticamente el mismo nivel observado un año atrás.
En el Centro-Sur, directamente, el 93% de las localidades monitoreadas no registró presencia del vector. En el resto, las capturas estuvieron dentro de la categoría más baja, de entre 1 y 4 adultos por trampa. El promedio regional fue de apenas 0,12 adultos, frente a 2,4 en julio y 0,01 en agosto de 2025.
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La postal general es entonces la de una retracción muy marcada de la chicharrita después de las condiciones climáticas del invierno. Pero esa caída no alcanza para dar por cerrado el problema. En las regiones donde históricamente la plaga tiene mayor presencia, los niveles actuales todavía superan a los de la campaña anterior.
Por eso, desde la Red Nacional de Monitoreo remarcan que resulta fundamental mantener esquemas de seguimiento activos y sistemáticos, especialmente ante el comienzo de las siembras tempranas. También insisten en una recomendación que ya se volvió central para el manejo del vector: controlar los maíces voluntarios para cortar la continuidad del “puente verde” que puede permitir la supervivencia de la chicharrita entre una campaña y la siguiente.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis surgió en 2024, luego de la fuerte expansión del complejo del achaparramiento del maíz que afectó a una parte importante de la superficie maicera argentina. Es coordinada por Maizar y cuenta con la participación de AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).

Fuente: Bichos de Campo