Tiene 98 años y completó un desafío pensado para niños: el hábito diario que su hijo vincula con su longevidad

A sus 98 años, Abner Gaston Jr. mantiene una rutina diaria de lectura y este verano completó por segundo año consecutivo un desafío de la Biblioteca Pública de San Diego, en California, en el que participan principalmente alumnos de escuelas primarias. Su hijo considera que este hábito es parte de lo que lo mantiene activo y con vida.En qué consistía el desafío que completó Abner Gaston Jr.El hombre participó en el programa de lectura de la Biblioteca Pública de San Diego, en California, según informó The Washington Post. Para completar el desafío, los participantes debían alcanzar un total de 10 entre libros leídos, horas de lectura y actividades realizadas.Gaston alcanzó el objetivo por segundo año consecutivo. Para asistir a la institución, contó con la ayuda de su familia, que se encargó de trasladarlo desde su casa y acompañarlo en los viajes de regreso.Aunque décadas atrás se inclinaba por extensos libros de historia, ahora prefiere obras infantiles y la Biblia. Entre los títulos que eligió durante el desafío aparecen Green Eggs and Ham y The Cat in the Hat, de Dr. Seuss, además de The Berenstain Bears Forget Their Manners, de Stan y Jan Berenstain.La selección respondió a sus gustos actuales. El participante explicó que los libros le permiten “dejar de pensar en las cosas” y encontrar un momento de tranquilidad dentro de sus jornadas.La rutina diaria que su hijo relaciona con su longevidadLos compromisos de Gaston suelen incluir consultas médicas y actividades religiosas. Sin embargo, procura reservar algunas horas cada día para sentarse en su sillón favorito, ubicado en la sala de estar, y concentrarse en la lectura.Irvin Gaston, de 70 años, considera que ese hábito influye en la longevidad de su padre. Al acercarse Abner a los 100 años, su hijo afirmó que leer es, en parte, “lo que lo mantiene vivo”.También señaló que la biblioteca le ofrece una ocupación y una oportunidad para mantenerse activo. Irvin explicó que su padre “necesita algo que hacer” y encontró en el programa una forma de salir de su vivienda y conocer a otras personas.La actividad forma parte de la vida de Gaston desde su infancia en Palestine, Texas. Allí aprendió a leer en escuelas públicas segregadas y desarrolló un interés particular por los libros de historia.¿Cómo acompañaron los libros las distintas etapas de su vida?Gaston construyó una carrera como mecánico y crió a cuatro hijos junto con su esposa, Norma Gaston, quien falleció. En otro momento de su vida, estudió historia en un colegio comunitario de San Diego.Su hijo recordó que buscaba alejarse del trabajo manual para concentrarse en tareas intelectuales. Según explicó, su padre quería utilizar más “el cerebro” que las manos. En algunas ocasiones, Irvin lo encontraba inmerso en libros de texto sobre sociología y psicología.Con el paso de los años, Abner modificó sus preferencias y comenzó a elegir textos más sencillos. Aun así, conserva el interés por incorporar conocimientos. El hombre se considera “bendecido” por mantener la capacidad de leer y destacó que la actividad permite involucrarse y aprender sobre otras personas.El programa de la Biblioteca Pública de San Diego está abierto a personas de todas las edades. Sin embargo, sus participantes mayores suelen rondar los 60 años, de acuerdo con Elsie Rivas, asistente de la institución. Por eso, la presencia de Gaston llamó su atención. Rivas reconoció que quedó sorprendida al encontrar a una persona de esa edad dentro de la iniciativa.¿Qué reconocimiento recibió y cuál es su próximo objetivo?Algunos participantes que terminan el programa obtienen libros gratuitos, pases para el Museo de Historia Natural de San Diego o alitas de pollo. Gaston solo quiso recibir un certificado, por lo que Rivas preparó uno especialmente para él.El documento reconoce que completó la propuesta de verano de la sucursal Skyline Hills de la Biblioteca Pública de San Diego a sus “98 años de juventud”. El certificado permanece colgado en una pared del comedor de su casa.Gaston planea continuar con su rutina durante el otoño. Cuando le preguntaron si volvería a participar el próximo verano, respondió que lo haría. De ese modo, espera asumir el desafío por tercera vez cuando tenga 99 años.

Fuente: La Nación