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Secretario Mullin del DHS: “Necesitamos deportaciones masivas”
El secretario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), Markwayne Mullin, defendió la política migratoria del gobierno de Donald Trump y reclamó profundizar las expulsiones de extranjeros y aseguró que busca “bajar la temperatura” de los operativos sin dejar de hacer cumplir las leyes migratorias. Markwayne Mullin explica el foco del DHS para acelerar las deportaciones“Nuestra base quiere deportaciones masivas. Las necesitamos. Estamos alcanzando cifras récord en el DHS, pero lo hacemos de una manera diferente”, señaló el funcionario en una entrevista emitida el miércoles 9 de septiembre por On Balance with Leland Vittert, el programa de NewsNation conducido por Leland Vittert, y difundida luego por el DHS.Mullin explicó que la administración intenta reducir la tensión o “bajar la temperatura” generada por los operativos migratorios sin dejar de aplicar las normas vigentes. En esa línea, remarcó: “No elijo qué leyes hago cumplir. El Congreso aprueba estas leyes, y el ICE y el DHS simplemente las aplican”.El funcionario también indicó que el gobierno federal modificó la forma de realizar los procedimientos, aunque mantuvo el objetivo de aumentar las deportaciones. La estrategia, detalló, se concentra principalmente en personas consideradas peligrosas y quienes habrían incumplido las condiciones de su parole migratorio.Crimen en EE.UU.: qué cifras citó el secretario del DHSA lo largo de la entrevista, Mullin sostuvo que el presidente Donald Trump busca “restaurar la ley y el orden” en Estados Unidos. De acuerdo con su argumento, no es posible reducir la delincuencia mientras haya criminales “campando a sus anchas” en las ciudades.El secretario reprodujo una afirmación de Trump según la cual el 2% de la población cometería el 80% de los delitos. También aseguró que los homicidios están encaminados a cerrar 2026 en su nivel más bajo en al menos 126 años y que disminuyeron los robos de vehículos, los asaltos y las agresiones sexuales.Mullin sostuvo además que quienes ingresan de manera irregular podrían estar más dispuestos a cometer otros delitos dentro del territorio estadounidense. “Si están dispuestos a violar la ley para entrar a este país, ¿por qué creemos que obedecerán la ley cuando estén aquí?”, cuestionó.Ciudades santuario: la advertencia de Markwayne Mullin tras el 9/11Dos días después de la entrevista con NewsNation, Mullin volvió a cuestionar las políticas migratorias locales durante un acto por el 25º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001.En un discurso pronunciado en la Plaza de la Resiliencia del DHS, el secretario acusó a las denominadas ciudades santuario de impedir que las autoridades federales realicen su trabajo. Esas jurisdicciones limitan su cooperación con las agencias nacionales en determinados procedimientos migratorios. Durante un acto por el aniversario del 11-S, el secretario acusó a las ciudades santuario de obstaculizar el trabajo de las autoridades federales“Cuando te conviertes en una ciudad santuario, no apoyas a las fuerzas del orden y no permites que hagan su trabajo, eres un refugio seguro que incuba la actividad terrorista”, afirmó, según Mediaite. El funcionario mencionó específicamente a Seattle, San Francisco, Nueva York, Boston y Fairfax, en Virginia.ICE en Nueva York: más de 2100 arrestos durante un operativo de un mesLas declaraciones de Mullin se produjeron mientras el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) intensificaba sus operativos en distintas partes del país norteamericano. El secretario informó que alrededor de 2197 personas fueron detenidas entre el 27 de julio y el 29 de agosto durante la Operation Rotten Apple en el estado de Nueva York y calificó a los arrestados como “criminales”, informó PBS News.Sin embargo, los datos del Deportation Data Project muestran una composición más amplia entre los detenidos. En julio, el ICE realizó casi 50.000 arrestos, pero más de la mitad involucró a personas que no habían recibido condenas ni enfrentaban cargos penales.
Fuente: La Nación